
Marco Rubio volvió a elevar la presión política sobre Cuba al afirmar, desde la Casa Blanca, que las más recientes reformas económicas anunciadas por el Gobierno de Miguel Díaz-Canel “no son suficientes” para corregir la crisis estructural que atraviesa la isla.
El secretario de Estado insistió, además, en que el problema no se limita a ajustes económicos, sino que exige cambios más profundos en la conducción del país. Las declaraciones se produjeron durante una reunión en el Despacho Oval entre el presidente Donald Trump y el primer ministro irlandés, Micheál Martin.
En ese contexto, Trump cedió la palabra a Rubio para responder sobre la situación cubana, después de reiterar que su Gobierno hará “algo muy pronto” respecto a su vecino.
Rubio cuestionó la capacidad del actual modelo cubano para salir de la crisis. Afirmó que la economía de la isla “no funciona” y sostuvo que las medidas anunciadas por La Habana esta semana no tienen el alcance necesario para revertir décadas de estancamiento, dependencia y escasez.
🇺🇸🚨 | ¡NO DARÁN TREGUA!
Marco Rubio dejó claro que no se suspenderá el embargo en Cuba, hasta que haya cambios políticos y afirmó que el sistema comunista es una economía fallida que solo ha sobrevivido por subsidios externos que ya no existen. Bien dicho pic.twitter.com/icv3cR3BV0— Carlo Martin (@Liberfach0) March 17, 2026
“El problema es que tienen un sistema político y gubernamental que no pueden arreglar”, sostuvo el jefe de la diplomacia estadounidense. También remarcó que las decisiones comunicadas por el Gobierno cubano no son “lo suficientemente drásticas” y que no resolverán el colapso económico que vive la población.
El señalamiento de Rubio llegó un día después de que el ejecutivo cubano anunciara una apertura para permitir que cubanos en el exterior, incluso quienes ya no son residentes en la isla, puedan invertir en negocios privados, proyectos productivos y participar en el sistema financiero nacional.
Según el viceprimer ministro cubano encargado del anuncio, la reforma también abre la puerta a asociaciones con empresas estatales y privadas dentro del país. La Habana intenta así captar capital externo en medio de una emergencia marcada por apagones, escasez de combustible y caída de ingresos.
Rubio, sin embargo, dejó claro que Washington considera insuficiente ese movimiento. A su juicio, el problema central sigue siendo quién ejerce el poder. “Tienen un montón de problemas y la gente al cargo no sabe cómo resolverlos, así que tiene que haber otra gente al cargo”, declaró.
La postura del secretario de Estado encaja con la línea dura que ha defendido desde enero. A finales de ese mes, Rubio afirmó públicamente que a la Administración Trump le “encantaría” ver un cambio de régimen en Cuba, aunque matizó entonces que eso no implicaba necesariamente provocarlo de manera directa.
En paralelo, Trump también ha intensificado su retórica sobre la mayor de las Antillas. En febrero aseguró que Rubio estaba hablando con Cuba sobre un posible acuerdo, y en marzo volvió a mencionar la posibilidad de una “toma de control amistosa”, en medio del agravamiento de la crisis energética cubana.
La presión estadounidense se ha incrementado tras la interrupción del flujo petrolero venezolano hacia Cuba y la evaluación de nuevas medidas para frenar el suministro energético a La Habana. Reportes recientes apuntan incluso a discusiones dentro de la Administración Trump sobre acciones más severas para bloquear las importaciones de crudo.
Mientras tanto, el Gobierno cubano insiste en que su crisis responde a la presión externa y al impacto de las sanciones. No obstante, las palabras de Rubio confirman que Washington no considera suficiente la nueva apertura económica y mantiene como eje de su estrategia la exigencia de una transformación política más amplia.
Que dejen el poder y se vayan. Mientras haya alguno de ellos en el país, no habrá nunca una tranquilidad y una economía verdaderas