
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, participó este martes en una conferencia estratégica en la sede del Comando Sur, junto a altos funcionarios del gobierno estadounidense y jefes diplomáticos de la región.
El encuentro estuvo centrado en la seguridad del hemisferio occidental, el combate al narcoterrorismo y la intención de impedir que actores adversarios ganen espacio en América Latina y el Caribe.
Sin embargo, lo más llamativo fue la fotografía que se tomó el secretario de Estado con el jefe del Comando Sur mientras analizaban un mapa de Cuba.
La reunión adquiere relevancia por el contexto político inmediato. Un día antes, el presidente Donald Trump volvió a mencionar la posibilidad de “liberar Cuba” durante una entrevista con Fox News, donde afirmó que tenía “la obligación” de actuar ante el deterioro de la isla bajo el régimen comunista.
Western Hemisphere security and stability:@SecRubio, senior U.S. government officials, diplomatic chiefs from U.S. embassies across our region, and @DeptofWar leaders are at #SOUTHCOM for the Chiefs of Mission Conference. The conference is focused on advancing National Security… pic.twitter.com/q9g9B6iJqb
— U.S. Southern Command (@Southcom) May 5, 2026
El Comando Sur de Estados Unidos informó que la conferencia busca avanzar los objetivos de la Estrategia de Seguridad Nacional en la región. El énfasis, según la comunicación oficial, está puesto en fortalecer la cooperación contra el narcoterrorismo y en “negar a los adversarios un punto de apoyo” en el hemisferio occidental.
En la cita también participa Mike Hammer, jefe de la Misión de Estados Unidos, de acuerdo con la información divulgada. La presencia de Rubio en esa sede militar tiene un peso político adicional por su trayectoria como una de las figuras más críticas del régimen cubano dentro de la política estadounidense y por su influencia en temas vinculados a América Latina.
El Comando Sur es responsable de las operaciones militares estadounidenses en América Latina y el Caribe. Por ello, cualquier reunión de alto nivel en esa instalación suele ser observada con atención por gobiernos de la región, especialmente cuando el discurso de Washington incluye referencias a seguridad, amenazas externas y presión sobre regímenes aliados de potencias rivales.
Desde allí se planeó toda la operación en Caracas cuando en enero pasado un comando capturó al dictador Nicolás Maduro tras negarse a negociar durante semanas.
Las conversaciones entre Cuba y EEUU parecen estancadas. El régimen castrista parece no ceder ante las exigencias de la administración Trump. La opción militar es la que va quedando.
Trump declaró en Fox News que podría ordenar que el portaaviones USS Abraham Lincoln se acerque a las costas cubanas cuando regrese de Irán. “No quiero hablar mucho de Cuba, aparte de decir que quizás en el camino de regreso de Irán (…) detendremos el Abraham Lincoln, el portaaviones más hermoso que he visto, a un par de cientos de yardas de las costas y los veremos queriendo hacer algo”, dijo el mandatario.
El presidente respondió así a una pregunta sobre si Cuba estaba en la agenda de Washington después de los acontecimientos en Venezuela e Irán. En su respuesta, vinculó su postura con el respaldo electoral de los cubanoamericanos y aseguró que obtuvo “todo el voto de los cubanos, el 94%”. Luego añadió: “Tengo la obligación, francamente, de hacer algo”.
Trump describió a Cuba como un país devastado y afirmó que intervenir en favor de un cambio sería “un honor”. Sus palabras apuntan directamente contra el régimen cubano, señalado durante décadas por la represión interna, el control político y un colapso económico que ha obligado a miles de familias a emigrar o depender de remesas para sobrevivir.
Rusia habla con Rubio
Mientras Washington desarrolla estos movimientos, el ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, sostuvo este martes una conversación telefónica con Marco Rubio. La Cancillería rusa informó que ambos “pusieron a punto sus relojes” sobre la situación internacional y las relaciones ruso-estadounidenses, además de revisar el cronograma de futuros contactos bilaterales.
Según la diplomacia rusa, la conversación tuvo un carácter “constructivo y profesional”. Lavrov y Rubio han mantenido varios intercambios en los últimos dos años, incluido uno en octubre de 2025, cuando se esperaba que prepararan una cumbre entre Vladímir Putin y Donald Trump en Hungría, encuentro que luego fue cancelado por el mandatario estadounidense.
