
La líder opositora venezolana María Corina Machado vivió una de las noches más dramáticas de su vida cuando huyó de Venezuela rumbo a Noruega para recibir el Premio Nobel de la Paz.
En medio de una tormenta en el Golfo de Venezuela, su embarcación sufrió varios problemas mecánicos y de comunicación, poniendo en riesgo su vida y retrasando una misión que casi termina en fracaso.
La operación fue llevada a cabo por Bryan Stern, un veterano de combate estadounidense, quien lideró un equipo especializado en rescates y extracciones clandestinas.
Durante las horas de incertidumbre, Machado y su equipo estuvieron a la deriva en una pequeña lancha, incapaces de llegar al punto de recogida designado, lo que desencadenó una operación de rescate que casi no logró ubicarla a tiempo.
Finalmente, fue rescatada en la oscuridad de la noche, en medio de olas de hasta tres metros de altura. El equipo, compuesto por exmilitares y veteranos de inteligencia, había estado rastreando la ubicación de Machado, pero en un reportaje exclusivo del New York Times se supo que el GPS se les cayó, lo que dificultó la localización de la líder venezolana.
Por fortuna, en una arriesgada misión, el equipo logró finalmente localizarla a 40 kilómetros del punto acordado. El operativo, que recibió el nombre de Operación Dinamita Dorada, estuvo en constante comunicación con altos funcionarios de Estados Unidos, quienes seguían la misión en tiempo real.
La noticia de su rescate fue celebrada por Stern, quien exclamó “¡Premio, premio, premio!” al subir a Machado a la embarcación más grande y darle refrigerios, Gatorade y un suéter seco. A pesar del cansancio y el miedo, Machado grabó un video de prueba de vida, agradeciendo a quienes habían hecho posible su rescate.
La odisea de Machado comenzó días antes, cuando viajó desde un suburbio de Caracas hasta un pueblo pesquero en la costa del Golfo de Venezuela, para luego embarcarse en una travesía marítima hacia Curazao, que duró aproximadamente 12 horas.
Desde allí, un jet privado la llevó directamente a Oslo para asistir a la ceremonia del Nobel, donde su hija recibió el premio en su nombre, ya que ella casi perdió la ceremonia debido al retraso.
La peligrosa misión que burló al régimen de Maduro
Bryan Stern, líder de la organización Grey Bull, detalló que la operación fue financiada por donantes privados y no recibió apoyo directo del gobierno estadounidense.
A pesar de que varios funcionarios de EEUU seguían la misión, el rescate se llevó a cabo de manera independiente y con gran discreción, para evitar que las fuerzas del régimen de Nicolás Maduro pudieran detectar la operación.
Stern, quien ha liderado varias misiones de evacuación en zonas de guerra como Afganistán y Gaza, explicó que la extracción de Machado fue la misión más arriesgada de su carrera.
“Trasladar a María Corina Machado es como trasladar a Hillary Clinton”, comentó Stern, dado su alto perfil y el riesgo de que su escape fuera detectado por el gobierno de Maduro.
La operación estuvo llena de complicaciones, desde el retraso inicial debido a problemas mecánicos en el barco hasta los peligros de ser detectados por los radares de las fuerzas armadas venezolanas.
La tripulación se enfrentó a constantes temores de ser atacada, ya que EEUU había intensificado su presencia militar en la región debido a la lucha contra el narcotráfico.
La misión, que terminó con éxito gracias a la determinación de Stern y su equipo, también dejó una gran incertidumbre sobre el futuro político de María Corina Machado.
Tras haber sido exiliada y perseguida por el gobierno de Maduro, la líder opositora ha estado fuera del foco político en Venezuela, pero su rescatada huida al recibir el Premio Nobel podría volver a ponerla en la palestra internacional.
Machado, en su discurso desde Noruega, calificó la operación de rescate como un “milagro”. Aunque la misión fue exitosa, la situación sigue siendo peligrosa para muchos opositores en Venezuela y el gobierno de Maduro sigue controlando fuertemente a aquellos que osan desafiar su régimen.
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