
María Victoria Gil Fernández, conocida como Vicky, histórica presentadora del programa De la Gran Escena, ha hecho público un audio exclusivo en el que declara que su hermano, el exministro Alejandro Gil Fernández, ha sido víctima de una acusación fabricada por el régimen cubano para ocultar la grave crisis económica de la Isla.
En el testimonio ofrecido al influencer Darwin Santana, Vicky señala que el poder castrista sacrifica a sus propios miembros cuando los resultados fracasan y el control del sistema se ve amenazado.
La hermana explica que el otrora vice primer ministro fue detenido sin explicaciones, sin proceso público visible, bajo la acusación de espionaje y traición por orden directa de Raúl Castro.
Vicky denuncia que esto forma parte de una purga interna: el régimen exige lealtad ciega, pero arroja al sacrificio a quien ya no puede sostener los fracasos estatales. El exministro, hasta hace poco rostro de la reforma monetaria y la tarea de ordenamiento, aparece ahora como chivo expiatorio.
En sus declaraciones, Vicky se siente dolida y avergonzada por la versión oficial difundida por la Fiscalía cubana. “Si mi hermano hubiera traicionado sus principios”, dice, “no dudaría en desear que caiga sobre él todo el peso de la ley”. Pero destaca que una “fuente cercana a la investigación” le ha señalado que la petición fiscal contempla cadena perpetua.
Alejandro Gil fue nombrado ministro de Economía y Planificación en 2018 y se convirtió en la cara visible de una reforma que prometía modernizar la economía cubana y eliminar la dualidad monetaria. Sin embargo, la reforma resultó en un caos monetario: inflación galopante, devaluación del peso y una crisis de productos básicos y servicios esenciales. Vicky sostiene que su hermano fue colocado como cabeza de turco por los errores del régimen.
La detención de Gil se produjo sin cobertura mediática evidente, sin declaración oficial pública inmediata y con rumores de que estaría recluido en una “casa especial” bajo custodia de la seguridad del Estado. Vicky señala que la manipulación de la narrativa, el silencio oficial y el secretismo del proceso forman parte del modus operandi del poder cubano para preservar su control y evitar que la población cuestione el sistema.
Desde su residencia en España, la exconductora de la televisión oficialista reclama que se deben mostrar pruebas del supuesto delito de espionaje que se le imputa a Gil Fernández. “¿Qué pruebas tienen? ¿Cuál fue su sinónimo?”, pregunta en tono sarcástico, mientras advierte que lo que se desencadena es una “ruptura generacional histórica”.
La hija de Gil, por su parte, ha declarado públicamente que “lo exige el pueblo, lo exige la familia y lo exige Gil”, aludiendo a la exigencia de limpieza que recae sobre el exministro