
El primer ministro cubano, Manuel Marrero Cruz, volvió a apelar al sacrificio y a la autosuficiencia de la población como vía para enfrentar la profunda crisis que atraviesa el país, en un contexto marcado por el deterioro económico, los apagones constantes y la escasez generalizada.
Tras una reunión del Consejo Provincial en Santiago de Cuba, Marrero afirmó en redes sociales que, pese a las dificultades, los ciudadanos deben continuar adaptándose a la falta de recursos y encontrar soluciones desde sus propias capacidades.
El funcionario comunista sostuvo que los cubanos han demostrado históricamente su capacidad de resistir en situaciones adversas. Para reforzar su postura, el funcionario recurrió a una frase atribuida a Fidel Castro, en la que se enfatiza la idea de que el pueblo debe liberarse a través de su propio esfuerzo.
De esta forma, volvió a situar la responsabilidad de superar la crisis en manos de la ciudadanía. Sus declaraciones se inscriben en la línea discursiva habitual del Gobierno, que prioriza el llamado a la resistencia individual y colectiva, mientras evita abordar de manera directa los problemas estructurales del modelo económico centralizado y las deficiencias en la administración de los recursos.
En el Consejo Provincial de Santiago de Cuba reflexionamos sobre cuánto podemos hacer, aun en condiciones muy difíciles.
Los cubanos siempre nos crecemos y eso implica, como dijo #Fidel, “emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos”.#ProgramaDeGobierno pic.twitter.com/8mgd4vnQJB— Manuel Marrero Cruz (@MMarreroCruz) January 29, 2026
Se trata de un llamado a “producir más con menos” y a mantener el compromiso con el Gobierno, incluso en escenarios adversos, sin hacer referencia a factores como la ineficiencia estatal, la falta de inversión productiva o las limitaciones del sistema económico vigente.
El pronunciamiento ocurre pocos días después de que el primer ministro instara a los militantes del Partido Comunista a promover un “cambio profundo de mentalidad” para enfrentar lo que definió como una “economía de guerra”. Según Marrero, ese enfoque permitiría responder a las dificultades actuales, aunque sin precisar medidas concretas para mejorar la situación.
Estas declaraciones contrastan con la realidad cotidiana. La persistencia de los apagones, la escasez de alimentos y medicinas, el deterioro del transporte y el aumento del costo de la vida, que continúan afectando gravemente a las familias cubanas, no son un problema que debe resolver la ciudadanía con “esfuerzo propio”; es responsabilidad de quienes dirigen el país.
Analistas y críticos señalan que el uso reiterado de consignas y llamados al sacrificio refleja el desgaste del discurso oficial, que apela a la resiliencia del pueblo sin ofrecer soluciones estructurales ni reformas profundas. Mientras tanto, el país enfrenta un escenario cada vez más complejo, con niveles crecientes de pobreza, migración y descontento social.