
El primer ministro de Cuba, Manuel Marrero Cruz, encabezó este jueves una reunión con autoridades de La Habana para evaluar la crisis eléctrica, el abasto de agua y la conectividad, luego de tres noches consecutivas de protestas populares en la capital.
Ante ese escenario, el coronel de las Fuerzas Armadas (FAR) ordenó a los gobernantes capitalinos que transmitan un mensaje “optimista y de confianza” para mantener controlada a la población.
Marrero Cruz sostuvo que no son tiempos de permanecer en oficinas ni de limitarse a reuniones. El primer ministro llamó a trabajar en las calles, en los barrios y en las comunidades, donde se concentran los problemas de la población, y pidió fortalecer la coordinación entre organismos para sostener servicios básicos y atender a familias vulnerables.
El cierre de la reunión dejó un mensaje político de aliento, aunque sin respuestas inmediatas a la magnitud de la crisis. Marrero pidió transmitir confianza y afirmó que “vamos a echar la pelea y vamos a ganarla”.
Sin embargo, las protestas de los últimos días reflejan el cansancio de una población que enfrenta apagones prolongados, falta de agua y servicios cada vez más deteriorados.
La sesión de trabajo se realizó en medio de un escenario crítico para el Sistema Eléctrico Nacional. Según la información abordada, el agotamiento del combustible ruso y las fallas en las termoeléctricas Felton y Guiteras han elevado el déficit energético por encima de los 2.000 MW, una cifra que representa casi dos tercios de la demanda que no puede ser satisfecha.
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, informó sobre las prioridades para la capital y reconoció que el servicio seguirá bajo tensión. Atribuyó el deterioro a la combinación de falta de combustible y salida inesperada de varias unidades de generación, un problema que vuelve a evidenciar la fragilidad del sistema eléctrico cubano.
De la O Levy aseguró que se trabaja para restablecer el SEN en las provincias orientales en el menor tiempo posible. En el caso de La Habana, explicó que las autoridades revisan con mayor profundidad la rotación de los bloques y los circuitos con más horas de afectación, mientras aumentan las brigadas de respuesta rápida para atender averías, en especial las relacionadas con transformadores.
El abasto de agua también centró parte de la reunión. Antonio Rodríguez Rodríguez, presidente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, informó que en la mañana de este jueves había 376.055 personas afectadas en La Habana. De ese total, 66.961 sufrían interrupciones por roturas y el resto por falta de electricidad.
Los funcionarios señalaron como prioridades la reparación de equipos de bombeo, la eliminación de grandes salideros en la conductora Cuenca Sur y la adecuación de las operaciones según las fuentes que puedan funcionar con la energía disponible. También se habló del uso de fuentes alternativas en comunidades afectadas.
La ministra de Comunicaciones, Mayra Arevich Marín, expuso la estrategia para reponer radiobases y avanzar en la transición energética, sobre todo en instituciones vinculadas a la continuidad de los servicios.
La conectividad se ha convertido en otra preocupación ciudadana en medio de los apagones, las interrupciones del agua y el deterioro de la vida cotidiana.
Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político y secretario de Organización, admitió que persisten deficiencias organizativas y subjetivas en áreas como el servicio eléctrico, el agua, la elaboración de alimentos y la información a la población.
Según dijo, el momento exige sensibilidad, actuación humana y solidaridad, pero también disciplina y exigencia.

