
Un matrimonio de origen cubano fue detenido el martes en Miami-Dade acusado de estafar más de 200 mil dólares a una familia amiga a través de un esquema de fraude que incluyó joyas de lujo que nunca llegaron y un crucero que jamás existió.
María Blasco Díaz, de 64 años, y su esposo Antonio Díaz, de 65, ahora enfrentan cargos graves que podrían llevarlos a prisión por décadas.
Una amistad convertida en trampa
Todo comenzó en 2022 con una oferta que sonaba demasiado buena para rechazarla. María Blasco se acercó a una amiga de muchos años y le propuso acceso a relojes Rolex con un descuento del 50%, bajo la modalidad de “amigos y familia”.
La excusa era simple: su marido trabajaba en una joyería y podía conseguirlos a precio especial. La confianza acumulada durante años hizo el resto.
Rolex que nunca llegaron y excusas que se multiplicaron
La víctima no dudó. Extendió la oferta a su entorno cercano y, entre varios familiares, se pagaron depósitos por 16 relojes Rolex y un Patek Philippe, sumando 138.948 dólares en total. Los artículos, por supuesto, nunca aparecieron.
Blasco respondía cada reclamo con nuevas justificaciones: que los relojes habían sido enviados a la tienda equivocada, que estaban en “control de calidad”, que llegarían el mes siguiente.
En febrero de 2023, su esposo llegó a enviar una captura de pantalla de un correo electrónico como supuesta prueba de que los pedidos estaban en camino.
Joyas, diamantes y un crucero fantasma
El engaño no se limitó a los relojes. La víctima principal entregó 3.000 dólares por unos aretes con diamantes de laboratorio que tampoco fueron entregados. Otros miembros de la familia desembolsaron más de 13.400 dólares adicionales en joyas que nunca vieron.
El golpe más audaz llegó con la venta de paquetes para un crucero a bordo del Odyssey of the Seas de Royal Caribbean, programado para el 9 de julio de 2023. Unos 20 familiares pagaron en conjunto 44.910 dólares por ese viaje.
Menos de una semana antes de la fecha de salida, Blasco se presentó en el trabajo de la víctima con una nueva excusa: su contacto dentro de la línea de cruceros había sido “despedido”.
Cuando la familia llamó directamente a Royal Caribbean con el número de reserva, la compañía confirmó que la reserva existía, pero no estaba a nombre de ninguno de los viajeros.
Cheques sin fondos y una cuenta creada para engañar
Ante la presión de los afectados, Blasco emitió cheques de reembolso parcial que rebotaron. El banco confirmó a las autoridades que la cuenta desde la cual se emitieron fue abierta “con un depósito mínimo” y que en ella “no había depositado fondos adicionales”.
El monto total defraudado ascendió a 200.259 dólares, sin que ninguna víctima recibiera bien, servicio ni devolución alguna.
“Era alguien en quien confiábamos plenamente”
Ambos acusados comparecieron el miércoles ante una corte de fianza. Allí, una de las víctimas tomó la palabra para describir el alcance del daño. Sus padres, de entre 70 y 80 años, y una veintena de familiares habían sido perjudicados.
“Toda nuestra familia fue estafada por ella, a través de la amistad”, declaró ante el juez. “Era alguien en quien confiábamos plenamente”.
El juez fijó una fianza de 35.000 dólares para cada acusado, impuso una orden de no contacto con las víctimas y aplicó una retención Nebbia, que obliga a los imputados a demostrar que los fondos para pagar la fianza provienen de fuentes legales.
Décadas de cárcel en el horizonte
Blasco confesó los hechos ante los detectives, aunque insistió en que su esposo no tenía conocimiento del esquema. Pese a esa declaración, Díaz también fue arrestado.
Los cargos que enfrentan (fraude organizado por más de 50.000 dólares, hurto mayor en primer grado y robo a víctima anciana, entre otros) son delitos graves de primer grado en Florida, con penas que pueden alcanzar los 30 años de prisión.
Este caso se inscribe en un patrón preocupante de fraudes en el sur de Florida que han victimizado especialmente a personas mayores, enfermas o en situación de vulnerabilidad. Quienes crean haber sido afectados por esta pareja pueden comunicarse con Miami-Dade Crime Stoppers al 305-471-8477.

