
La situación sanitaria en Santiago de Cuba se ha visto gravemente afectada por un alarmante aumento de los casos de tuberculosis pulmonar, alertó el médico cubano exiliado Miguel Ángel Ruano. La falta de recursos para diagnóstico y tratamiento está desbordando a los hospitales locales, en un contexto ya complicado por la epidemia de arbovirosis que afecta al país.
Según Ruano, los médicos del Hospital Juan Bruno Zayas en Santiago de Cuba han reportado una subida exponencial de los casos de tuberculosis pulmonar, con un aumento significativo de sintomáticos respiratorios atípicos. Estos casos no están relacionados con la actual epidemia de arbovirosis, sino que se suman a la creciente crisis sanitaria en la región.
El médico señaló que los principales problemas que enfrentan los facultativos son la carencia de recursos para realizar diagnósticos certeros y la escasez de medicamentos en las farmacias y almacenes de salud pública.
La tuberculosis, que requiere un tratamiento largo y complejo, no puede ser tratada adecuadamente debido a la falta de los fármacos esenciales. Este tratamiento, que consta de dos fases y puede durar de seis a nueve meses, incluye medicamentos como la isoniacida, rifampicina, pirazinamida y etambutol.
Ruano también denunció la escasez de pruebas básicas como radiografías de tórax y análisis de sangre para diagnosticar la tuberculosis, lo que agrava aún más la situación. La imposibilidad de realizar exámenes de imagen o pruebas moleculares como el Xpert MTB/RIF está contribuyendo a que muchos casos pasen desapercibidos, lo que pone en riesgo la salud pública.
La tuberculosis no tratada puede generar consecuencias devastadoras, como daño pulmonar irreversible y la propagación de la infección a otros órganos. De no tratarse a tiempo, la tuberculosis puede causar la muerte. Además, tiene un impacto social y económico profundo, ya que el costo del tratamiento es alto y muchas familias no pueden permitírselo debido a las precarias condiciones económicas del país.
El aumento de casos de tuberculosis coincide con un panorama económico donde el 88% de la población cubana vive en condiciones de pobreza. Los ciudadanos luchan diariamente por cubrir necesidades básicas, lo que dificulta aún más el acceso a la atención médica.
Simultáneamente, Cuba enfrenta una grave epidemia de arbovirosis, con casos de dengue, chikungunya y Oropouche en todo el país. La viceministra de Salud Pública, Carilda Peña García, confirmó que tres personas han muerto debido al dengue en lo que va de 2025 y que 12 provincias, incluida Santiago de Cuba, están experimentando brotes activos.
La situación se ha visto exacerbada por la proliferación del mosquito Aedes aegypti, impulsada por las lluvias del verano y la falta de medidas preventivas efectivas. A pesar de los esfuerzos por controlar la situación, como la fumigación en zonas de riesgo, las autoridades no han logrado detener el avance de estas enfermedades.
En respuesta a la epidemia de arbovirosis, el gobierno ha destinado recursos como insecticidas y combustibles para fumigar las áreas afectadas. Sin embargo, los esfuerzos han sido insuficientes debido a los elevados índices de infestación y la falta de infraestructura adecuada para el control de los mosquitos.
El serotipo cuatro del dengue ha sido confirmado en varias provincias, y las autoridades advierten sobre la circulación de virus respiratorios y brotes de Hepatitis A, lo que complica aún más la situación. La población ha sido instada a mejorar las condiciones de higiene en sus hogares, eliminando el agua estancada que favorece la proliferación de los mosquitos.