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PERIÓDICO CUBANO

“No tuve otra opción”: Psiquiatra cubano cuenta cómo escapó de las misiones médicas

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“No tuve otra opción”: Psiquiatra cubano cuenta cómo escapó de las misiones médicas

“Hay tantas formas de ellos de vengarse cuando los enfrentas o los abandonas”

Emilio Arteaga Pérez, médico cubano. (Diario de Cuba)

El médico cubano Emilio Arteaga Pérez, quien formó parte de las brigadas médicas cubanas en el extranjero, escapó del régimen mientras se encontraba en Namibia, África, en 2020.

Desde entonces buscó refugio en España, cuya resolución de asilo está esperando actualmente. Entretanto, decidió colaborar en una entrevista para Diario de Cuba donde contó cómo ha sido su experiencia y las razones que lo llevaron a desertar.

El psiquiatra asistió en los acuerdos de salud de la Isla con Bolivia, Angola y por último en Namibia, pero en septiembre del año pasado tuvo problemas con las autoridades por contenido publicado en redes sociales, lo que definiría su futuro en las misiones cubanas.

“El detonante fue el día 26 de septiembre de 2020 (…) Ese día me convocan a una reunión con el jefe máximo de la misión. Todo como una cosa ultrasecreta: que apagara el teléfono, que lo pusiera en la mesa, que no quedara evidencia de esa conversación”, explicó.

Ahí le informaron que había compartido “memes” sobre Cuba, en los cuales había crítica social y por lo cual los agentes del Ministerio del Interior (Minint) los encontraron sumamente ofensivos.

“Lo grave para ellos fue que yo compartí ese meme de la página de Eliécer Ávila. Ellos decían que eso era muy grave. ‘Tú sabes de quién compartiste ese meme. Tú no conoces que es uno de los enemigos fundamentales de la Revolución cubana y tú compartiendo eso’. Les dije que compartí el meme porque me pareció simpático”, explicó.

Arteaga supo que alguien de sus contactos les había informado, pues su información estaba en configuración privada, y su preocupación creció cuando al preguntar por su castigo le confirmaron que eso estaba “a otro nivel” y que no dependía de ellos.

Esta afirmación le confirmó al médico cubano que la orden venía de La Habana, y aunque en ese momento lo mandaron a trabajar desde casa, fue ahí que empezó a cuestionar lo que le esperaba, sabiendo que a otros colegas en circunstancias similares les habían quitado la licencia para ejercer.

“En cuestión de 24 a 48 horas tomé la decisión, elaboré un plan de escape y me fui de la casa donde estaba asignado a vivir con otros doctores. Decidí irme de madrugada, con la ayuda de alguien que conocía allá. Literalmente escapé de la casa como si fuera un fugitivo. No tuve otra opción que tomar esa decisión porque sabía que no me podía defender una vez que me cuestionaron si era o no un ‘médico revolucionario’”, relató.

El médico pasó cinco meses escondido en un garaje de sus amistades, sin asomarse en absoluto a la calle y saliendo por aire solo al patio en las madrugadas, pues afirma que había agentes del Minint en toda la capital de Namibia, Windhoek.

Estaba seguro de que debía marcharse, pues mientras permaneciera en la ciudad lo iban a buscar, y temía que pudieran arrestarlo, golpearlo, o simplemente llevarlo de regreso.

“Hay tantas formas de ellos de vengarse cuando los enfrentas o los abandonas”, señaló.

A la vez recalcó que fue una decisión difícil, pero que en ese momento no encontró otra solución ante la amenaza de perder su título e incluso su libertad.

“Es un proceso doloroso, es duro, dejas atrás absolutamente todo: tu historia, tu profesión, tu vida personal, tus cosas en Cuba, tu pareja, tu familia, en fin. Y además tienes la incertidumbre al dar un salto al vacío en el cual no sabes qué te va a esperar de ahí para allá. Tenía una certeza y era que lo único que me convenía, la única opción era saltar esa portería por donde me fui de esa casa porque no había nada bueno para mí”, agregó.

Con ayuda de sus conocidos el médico logró trasladarse desde Namibia hasta España, pues aclara que no podía permanecer en el país, que mantiene lazos estrechos con Cuba, al igual que varios países africanos a los que tampoco podía recurrir.

Hoy se encuentra esperando su resolución de asilo, y aunque solo han pasado unos meses, afirma que su vida ha mejorado mucho, e incluso forma parte del Gremio Médico Cubano Libre.

“Soy un médico libre, un ser humano libre. Nosotros los médicos que nos hemos ido de misiones y hemos abandonado somos denominados así, ‘desertores’, de forma despectiva. Es como si te estuviesen diciendo traidor, y la única forma que tenemos para responderles es que no somos desertores, somos libres”

El profesional no pierde la esperanza de volver a su tierra algún día y ejercer su profesión.

“Mi sueño sería volver a una Cuba distinta, una Cuba donde no peligren nuestras libertades individuales. A veces he soñado que estoy allí viendo a mis pacientes (…) Nosotros no estamos en contra de Cuba, ni odiamos a Cuba, no deleznamos a Cuba, nosotros queremos que se acabe el Estado feudal, abusador y arcaico. O sea, recuperar a Cuba. A Cuba se la robaron, se la robaron ellos”, concluyó.

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