
El Gobierno de México reaccionó a las acusaciones que relacionan a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del expresidente cubano Raúl Castro, con una presunta organización dedicada al tráfico de personas y al contrabando entre Cuba, México y Estados Unidos.
Mediante una tarjeta informativa, el Gabinete de Seguridad mexicano aseguró que sus instituciones no disponen de información ni de pruebas propias que permitan corroborar los señalamientos publicados por The New York Times.
La respuesta llegó después de que el diario estadounidense difundiera una investigación sobre la llamada “Mafia Cubana de Quintana Roo”. De acuerdo con el reportaje, integrantes de esa organización habrían mencionado ante fiscales estadounidenses a Rodríguez Castro como presunto colaborador de la red y supuesto facilitador de sus movimientos hacia y desde Cuba.
“No se cuenta con información ni pruebas propias respecto de los señalamientos”, indicó el Gabinete de Seguridad. La institución agregó que tampoco posee elementos sobre posibles vínculos entre organizaciones criminales y funcionarios extranjeros o familiares de estos, como plantea la investigación periodística.
México evita confirmar o desmentir las acusaciones
El pronunciamiento mexicano no constituye una exoneración de Rodríguez Castro ni una refutación directa de los documentos y testimonios citados por The New York Times. La declaración se limita a establecer que las instituciones mexicanas no cuentan con evidencias propias sobre el caso.
El Gobierno tampoco anunció la apertura de una investigación ni informó sobre posibles solicitudes de colaboración judicial con Estados Unidos.
El Gabinete de Seguridad informa: pic.twitter.com/7pL99y903R
— Gabinete de Seguridad de México (@GabSeguridadMX) August 12, 2026
Al cerrar su posicionamiento, México reafirmó su compromiso con la cooperación internacional para enfrentar la delincuencia organizada y el tráfico de personas. La formulación deja abierta la posibilidad de colaborar con otros países si aparecen elementos judiciales o solicitudes oficiales relacionadas con la presunta red.
El Cangrejo, de 42 años, fue señalado por supuestamente utilizar su influencia dentro de los círculos de poder cubanos para proteger una operación de contrabando a gran escala.
La organización habría sacado clandestinamente a personas de Cuba mientras introducía en la isla mercancías obtenidas ilegalmente.
El reportaje sostiene que la red empleaba embarcaciones robadas en Florida para transportar cubanos hacia México y facilitar posteriormente su llegada a Estados Unidos. Entre las personas trasladadas por estos canales habrían figurado los peloteros profesionales Yasiel Puig y Adeiny Hechavarría.
Señalamientos sin una imputación formal
Rodríguez Castro no ha sido acusado formalmente en Estados Unidos por estos hechos y tampoco está claro si continúa siendo investigado. Su nombre, según el periódico, fue mencionado por al menos dos integrantes de la organización criminal.
Uno de los señalamientos sostiene que habría permitido el tránsito de miembros de la red y la entrada a Cuba de productos adquiridos con tarjetas de crédito robadas, supuestamente a cambio de artículos de lujo.
La denominada “Mafia Cubana de Quintana Roo” fue investigada por autoridades federales estadounidenses en un proceso que, en 2020, terminó con condenas de varias décadas de prisión contra al menos 21 personas. Los expedientes describen una estructura involucrada en tráfico de migrantes, robo de embarcaciones y contrabando entre Florida, Cuba y territorio mexicano.
La aparición del nombre de Rodríguez Castro resulta especialmente sensible por su cercanía con Raúl Castro y por el papel político que se le atribuye actualmente. Aunque no ocupa oficialmente un cargo público destacado, ha sido presentado como uno de los interlocutores de La Habana en los contactos con Washington y como una figura con acceso al núcleo del poder cubano.
La Habana califica el reporte de “calumnia”
El Gobierno cubano también rechazó los señalamientos. El viceministro de Relaciones Exteriores Carlos Fernández de Cossío reconoció que en América Latina operan organizaciones que se benefician del tráfico de migrantes, pero negó que mantengan vínculos con las autoridades de la isla. La Habana calificó las acusaciones contra el nieto de Raúl Castro como una “calumnia”.
Hasta el momento, la posición cubana ha sido más categórica que la mexicana. Mientras La Habana niega cualquier relación entre la organización y su Gobierno, México afirma únicamente que carece de pruebas propias para confirmar lo publicado.
El caso permanece, por tanto, en el terreno de los señalamientos periodísticos y judiciales no traducidos en cargos contra Rodríguez Castro. Cualquier conclusión definitiva dependerá de que las autoridades estadounidenses divulguen más documentos, presenten una imputación formal o compartan pruebas verificables con México.