
El nieto de Raúl Castro, Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, estaría participando en contactos con representantes del Gobierno de Donald Trump para tratar asuntos vinculados al futuro de Cuba, según lo que se ha venido informando en los últimos meses.
No obstante, esta semana llega la confirmación de estos diálogos, mediante un reportaje publicado por el Miami Herald el 23 de abril de 2026, donde una nueva investigación, firmada por la periodista Nora Gámez Torres, presenta a Rodríguez Castro como una figura sin cargo público visible, pero con influencia directa en las conversaciones sostenidas con funcionarios cercanos al secretario de Estado, Marco Rubio.
De acuerdo con el reporte, el coronel de 41 años es considerado una persona de máxima confianza para Raúl Castro. Una fuente citada por el diario resumió su papel con una frase: “El abuelo ve a través de los ojos del nieto”.
El caso resulta relevante para la región porque ocurre en medio de una crisis profunda en Cuba, marcada por apagones, escasez de combustible, falta de alimentos y deterioro social. También coincide con la nueva presión política de Washington sobre La Habana.
Según el Miami Herald, Rodríguez Castro viajó el 26 de febrero en un jet Dassault Falcon 900 desde un aeropuerto militar en Baracoa hasta Saint Kitts. Allí se habría reunido con uno de los principales asesores de Rubio, al margen de una cumbre caribeña.
El medio también informó que, durante la visita de una delegación del Departamento de Estado a La Habana el 10 de abril, El Cangrejo sostuvo un encuentro separado con un alto funcionario estadounidense. Esa reunión habría ocurrido al margen de los contactos oficiales con Miguel Díaz-Canel.
Aunque no ocupa un puesto formal en el gobierno cubano ni en el Partido Comunista, el Herald lo describe como una pieza clave dentro del círculo de poder de la familia Castro. Su cercanía con Raúl Castro explicaría su acceso a temas de seguridad, política y economía.
Pero lo que ahora llamó la atención de la investigadora es el estilo de vida del nieto del líder del régimen cubano. Según el diario, Rodríguez Castro ha sido visto en videos en yates, fotografías con un reloj que aparenta ser un Rolex y viajes en jets privados.
Además, fuentes de inteligencia citadas por La Prensa de Panamá lo vincularon con al menos 23 viajes a ese país en dos años para compras de artículos de lujo.
Esa exposición contrasta con el discurso histórico de austeridad promovido por la Revolución cubana. Mientras el gobierno culpa al embargo estadounidense por la crisis, miembros de la élite política aparecen asociados a privilegios que la mayoría de los ciudadanos no puede alcanzar.
Una fuente con conocimiento de los negocios internos de GAESA, el conglomerado militar que domina sectores estratégicos de la economía cubana, lo describió ante el Miami Herald con una frase directa: “Es un pulpo. Tiene tentáculos en todo lo que tiene que ver con dinero”.
Pese a su presunta influencia, persisten dudas sobre su capacidad real para lograr acuerdos con Washington. John Kavulich, presidente del Consejo de Comercio y Economía EEUU-Cuba, dijo al Herald: “No estoy convencido de que sea potencialmente transformador”.
Las negociaciones ocurren en un momento sensible. Raúl Castro tiene 94 años, Trump retomó una línea dura hacia La Habana y la crisis interna presiona al régimen. En ese escenario, la figura de El Cangrejo expone la distancia entre la cúpula cubana y una población atrapada entre carencias, censura y falta de libertades.