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Miguel Díaz-Canel: un hombre sin decoro

OPINIÓN

Miguel Díaz-Canel: un hombre sin decoro

Claro que las migajas llegan a su bolsillo, los miserables saben cobrar por sus servicios

Díaz-Canel ratificado como presidente de Cuba Más continuidad de la miseria

En abril de 2018, Díaz-Canel fue seleccionado por Raúl Castro, pues según sus propias palabras fue el único sobreviviente de un grupo que él y Fidel Castro comenzaron a preparar para la sucesión de poder. (Captura de pantalla © Canal Caribe – YouTube)

Quien por un momento pensó que este personaje podría descarrilar el absurdo camino del socialismo y emprender rumbo a reformas profundas al estilo Gorbachov, se equivocó de cuajo. No tiene carisma, ni influencias, ni pantalones. En cambio, ambiciones personales, sí.

Miguel Díaz-Canel no goza de prestigio ni apoyo entre los militares; su arribo llegó impuesto por Raúl Castro. En su primer discurso despejó toda duda al respecto. Al jurar como presidente de la República de Cuba, sentenció: “La política exterior seguirá inalterable, no habrá concesiones ni aceptaremos condicionamientos”; y para cerrar, se puso casi de rodillas diciendo: “Raúl encabeza las decisiones para el presente y futuro de la nación”.

Todo claro. Fue otra forma de decir: “Seré un pelele bajo la sombra de Raúl Castro”. Es este el personaje gris que finge ser presidente de nuestro país.

Nacido en 1960 y graduado de Ingeniería Electrónica en 1982, transitó desde las filas de la Unión de Jóvenes Comunistas al Partido relativamente rápido. Pasó de primer secretario del Partido Comunista en Villa Clara al de Holguín. En 2009, lo trasladan a la capital como ministro de Educación Superior; para luego ascenderlo a vicepresidente del Consejo de Ministros en 2012, primer vicepresidente en 2013 y presidente el 19 de abril de 2018.

Y apenas tres años después, lo colocaron en la dirección del Partido. Movimientos todos realizados por la batuta de Raúl. Parecería que había heredado un total dominio sobre los destinos del país; sin embargo, era un simple monigote, siempre de rodillas, presto a escuchar la voz de mando de Castro, el verdadero poder.

Claro que esta designación trajo aparejado ciertos conflictos, que cohabitan hoy en las altas esferas del poder. Ni el ejército ni la vieja guardia lo quieren; es más, lo desprecian y esperan verlo caer, intrigas que se cocinan en las altas esferas, y Canel lo sabe.

El poder real reside dentro de la estructura militar, que maneja el grupo empresarial Gaesa y que controla los pocos sectores rentables del país: hoteles, remesas, finanzas, construcciones, comercio, divisas y edificios.

Entonces, ¿cuál es la tarea encomendada a este fiel servidor? La tarea es la de aparentar una democracia socialista y reprimir todo acto con el status quo actual. Cuando un régimen está al final de sus días, los jerarcas siempre tienen a mano a un canalla, para que se responsabilice de los crímenes de última hora.

Claro que las migajas llegan a su bolsillo, los miserables saben cobrar por sus servicios. Díaz-Canel disfruta de una buena casa, comida a domicilio, autos y viajes al exterior. Su mujer ostenta privilegios de todo tipo y campea por sus respetos en una nación que muere a cuentagotas día a día.

El 11 de julio de 2021, el país estalló en protestas y miles de manifestantes salieron a la calle al grito de libertad. El títere tuvo la oportunidad de demostrar de lo que era capaz. De inmediato calificó a los manifestantes de mercenarios y delincuentes, la misma cantaleta de siempre.

Utilizó un elevado nivel de brutalidad, se pasó de la raya, autorizó golpizas y el encarcelamiento de cientos de jóvenes. Fue capaz de llamar a la guerra civil contra una parte del pueblo de la manera más irresponsable. Esto lo convirtió en un criminal, y por ello tendrá que responder.

Su proclamado ateísmo sirvió de base a las cruentas represiones que caracterizaron esa etapa convulsa; un hombre con fe jamás iría a la violencia contra su pueblo. Lamentablemente, hubo choques de pueblo contra pueblo, un escalón muy triste para nuestra historia reciente, inaudito, nunca había ocurrido algo así. Esa es la esencia maldita del comunismo.

En Cuba, no es la Constitución la que rige los destinos de la nación. Al margen de ella, existe un poder superior: el Partido Comunista, controlado por Raúl Castro, es la verdadera ley, que quita y pone artículos según convenga al poder dictatorial.

Así están las cosas hoy en Cuba. El país, sin crédito, sin préstamos de ningún tipo, sin petróleo, sin piezas de repuesto, sin apoyo internacional, y los socios de siempre imposibilitados de poder seguir manteniendo a un Estado que no sabe producir. Son el caldo de cultivo para una implosión social, y será ese el momento en que Díaz-Canel responda por sus actos ante la Historia de Cuba.

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Manuel Hernández

    11 julio, 2024 - 2:35 PM at 2:35 PM

    La Patria no contempla orgullosa, mas bien llorosa de forma desconsolada por todo lo que sucede en Cuba

  2. AMADO

    8 julio, 2024 - 5:54 PM at 5:54 PM

    Excelente y magistral análisis Jorge Luis, felicitaciones

  3. Wilfredo

    8 julio, 2024 - 4:52 PM at 4:52 PM

    Diaz Canel SINGAO

  4. Emelina

    8 julio, 2024 - 12:06 PM at 12:06 PM

    Descripción exacta del Sin Casa!!!

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