
Más de 21 millones de venezolanos comenzaron a acudir a las urnas para participar en una elección presidencial, que podría marcar el mayor cambio político en el país de los últimos 25 años.
El actual mandatario Nicolás Maduro, de 61 años, busca la reelección para un tercer mandato, con el fin de extender su proyecto socialista en la nación sudamericana, caracterizado por represión, crisis económica y una histórica migración de miles de personas en búsqueda de una mejor situación de vida en el extranjero.
Además del chavista, la boleta electoral también presenta a nueve opositores aspirantes a la presidencia. De todos ellos, Edmundo González, de 74 años, tiene posibilidades de ganar la elección, tras recibir un amplio apoyo popular respaldado por la opositora María Corina Machado Parisca.
Aunque su nombre no estará en las boletas de la elección presidencial, Machado Parisca es la principal figura de la oposición. Ella ganó con amplio margen las primarias, pero el Tribunal Supremo de Venezuela, bajo el control del régimen chavista, la inhabilitó para ejercer funciones públicas por un periodo de 15 años.
Pese a esta situación, ella no se quedó como espectadora del proceso electoral. Al contrario, en las últimas semanas ha provocado la movilización de miles de venezolanos interesados en verla, saludarla y respaldar su llamado al voto a favor de González Urrutia.
La gente comenzó a formarse fuera de los centros de votación horas antes de que abrieran a las 6:00 a.m. El organismo electoral habilitó 30.026 mesas en más de 15.000 centros en todo el país. La constitución de las mesas, cuando se conforma el quórum necesario para su funcionamiento, y, luego, inicia la votación, entre las 6:00 am y 6:00 pm, o hasta que haya electores en fila.
La popularidad de Maduro se ha desgastado tras una crisis social y económica que en la última década aumentó la pobreza, el hambre, los costos de salud, y que empujó a más de 7.7 millones de venezolanos a migrar en busca de mejores condiciones de vida. Aunque ha pasado lo peor de la crisis, que hace años provocó una importante escasez de alimentos, la gente aún enfrenta dificultades para cubrir sus necesidades.
Maduro advirtió que un triunfo de la oposición podría desencadenar un “baño de sangre”, lo que le valió críticas de líderes izquierdistas como el presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, y de Chile, Gabriel Boric, entre otros.
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