
El Ministerio del Interior de Cuba (Minint) emitió una nota informativa donde confirma que confiscó dos embarcaciones que fueron halladas en la costa norte de la provincia de Matanzas y no fueron reclamadas por nadie. Ahora, estos botes probablemente sean utilizados por los dirigentes militares para su recreación personal.
La primera embarcación, un bote de plástico con un manuscrito en su interior que contenía las siglas DABID DIEHEL y un número telefónico, fue localizada el 21 de diciembre de 2024 en el “Canal de los Barcos”, en el municipio de Martí.
Según los detalles proporcionados en la Resolución No. 08/2025 del Minint, el bote tiene 3 metros de largo, 1.5 metros de ancho y 0.4 metros de profundidad, y fue hallado sin elementos identificativos más allá de la inscripción mencionada.
La segunda embarcación confiscada fue un bote de color rojo de 2.90 metros de eslora, encontrado el 24 de enero de 2025 cerca del Hotel Sireny Tropic, en el municipio de Cárdenas. Esta embarcación, registrada bajo la Resolución No. 09/2025, contaba con un motor fuera de borda Yamaha de 9.9 HP y otros bienes a bordo. No se encontraron más identificaciones en la nave, lo que complica su rastreo.
Con anterioridad se dio aviso público para que los propietarios de los navíos hicieran su reclamación, pero nadie se presentó ante la capitanía del puerto de Matanzas. Pasado el tiempo establecido, ahora el Minint es el dueño de los botes.
Aunque no se especifica en la resolución, existen varios posibles destinos para las embarcaciones confiscadas por el Minint, basándonos en precedentes y prácticas comunes en situaciones similares. Por ejemplo, es posible que las embarcaciones sean reutilizadas por las autoridades cubanas para fines institucionales, como patrullajes en las costas, control de tráfico marítimo o para reforzar la vigilancia en áreas clave.
Otra probabilidad es que las embarcaciones sean desmanteladas para ser usadas como repuestos o piezas para otras embarcaciones. En algunas ocasiones, las autoridades cubanas han optado por desarmar las embarcaciones confiscadas, especialmente aquellas que no son aptas para la operación a gran escala o que ya están en malas condiciones.
Los motores, materiales plásticos y otros componentes útiles podrían ser reutilizados en proyectos de reparación o para equipar otros barcos o embarcaciones de uso institucional.
Sin embargo, todas esas opciones quedan descartadas si a algún jefe militar o altos cargos en el Partido Comunista (PCC) o el Gobierno se “enamoran” de la lancha y quieren adueñarse de ella para uso particular.

