
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, aseguró este viernes que el nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei , está “herido y probablemente desfigurado” tras el ataque aéreo lanzado por las fuerzas estadounidenses e israelíes contra Teherán el 28 de febrero.
Hegseth, quien ofreció declaraciones en el Pentágono, aseguró que “sabemos que el nuevo líder, no tan supremo, está herido y probablemente desfigurado. Desesperado y escondido, se ocultó. Cobarde. Eso es lo que hacen las ratas”, dijo Hegseth sobre el hijo del asesinado ayatollah Ali Jamenei en una conferencia de prensa desde el Pentágono.
La guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel ha escalado en los últimos días, con más de 15.000 objetivos atacados desde el inicio del conflicto.
El bombardeo que mató al anterior líder supremo, el padre de Jamenei, también causó heridas al nuevo dirigente, quien, según los informes de las autoridades iraníes, sufrió principalmente en sus piernas.
A pesar de las especulaciones, no ha habido confirmación oficial sobre la gravedad de sus lesiones.
El ataque, considerado el más devastador sobre Irán desde el inicio del conflicto, destruyó gran parte del complejo donde residía el líder.
Fuentes iraníes han indicado que Khamenei se encuentra en una ubicación secreta bajo protección y con comunicaciones limitadas, evitando que su ubicación sea detectada por las fuerzas occidentales.
El estrecho de Ormuz y la escalada de la tensión en el Golfo
El conflicto también ha afectado directamente al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte de petróleo, donde se han reportado ataques contra varios petroleros.
El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Khamenei, ha reafirmado su intención de mantener el estrecho cerrado como medida de presión contra sus adversarios.
En un mensaje reciente, Khamenei hizo un llamado a los países del Golfo Pérsico para que cierren las bases estadounidenses en su territorio o enfrenten ataques iraníes.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha advertido que no permitirá que Irán bloquee la navegación por el estrecho de Ormuz. En sus declaraciones, Trump dejó claro que las acciones de Irán no quedarán impunes y que las opciones militares siguen sobre la mesa.
La guerra en el Golfo ha provocado un aumento drástico en los precios del petróleo, alcanzando los 120 dólares por barril, un 40 % más que antes de la ofensiva. El impacto de este aumento se extiende a nivel global, con preocupaciones sobre una posible crisis energética.
Trump, sin embargo, ha afirmado que la prioridad de su gobierno es evitar que Irán adquiera armas nucleares y no la estabilidad del mercado petrolero. “Para mí, es mucho más importante detener a un imperio del mal como Irán, que asegurarnos de que no obtengan armas nucleares que podrían destruir Medio Oriente y el mundo entero”, señaló el mandatario en su cuenta de Truth Social.
El secretario de Defensa de EEUU también anticipó que los ataques aéreos sobre Teherán serán más intensos, con el uso de cazas y bombarderos en una operación que promete desmantelar las capacidades militares de Irán a un ritmo acelerado.
La estrategia de Washington y Tel Aviv busca incapacitar las reservas de misiles y drones iraníes, reduciendo su capacidad ofensiva significativamente.
Mientras tanto, en Irán, la Guardia Revolucionaria ha rechazado las acusaciones de agresión, acusando a los países occidentales de manipular la situación para justificar sus ataques.
El bloqueo de Ormuz continúa siendo una de las herramientas estratégicas más críticas para Teherán, pero también ha provocado tensiones con otras naciones productoras de petróleo en la región.
La situación en la región sigue siendo incierta, con un conflicto que podría continuar afectando la economía global mientras la lucha por el control del poder en Irán y en la región del Medio Oriente persiste.