
Marcelino Miyares, destacado líder democristiano, empresario y veterano de la Brigada 2506, falleció en las últimas horas en Miami, dejando una profunda huella en el exilio cubano y en los esfuerzos por una transición democrática en Cuba.
Nacido en Limonar, Matanzas, en 1937, Miyares fue una de las figuras más comprometidas con la unidad política y la reconciliación dentro de la oposición cubana.
A lo largo de su vida, se dedicó a promover el diálogo y la cooperación entre diversos sectores políticos en el exilio. Fue cofundador y presidente del Partido Demócrata Cristiano de Cuba, donde redactó el manifiesto “Modelos para una transición pacífica en Cuba”, que presentó propuestas clave para un futuro democrático en la Isla.
Además, cofundó el Comité Cubano por la Democracia en 1991 y la plataforma Consenso Cubano, ambos espacios fundamentales para fomentar la unidad entre diferentes grupos de la oposición.
Su carrera política estuvo respaldada por una sólida formación académica. Miyares obtuvo un doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad Northwestern de Chicago y una maestría en Relaciones Internacionales en Georgetown.
Esta preparación lo llevó a convertirse en observador electoral internacional en varios países latinoamericanos, incluidos Venezuela, México, Bolivia y Colombia, donde participó en misiones que observaban los procesos democráticos.
Además de su labor política, Miyares desarrolló una exitosa carrera en la televisión y la publicidad. Fundó y presidió varias empresas en el sector audiovisual, como Operations-Market-Advertising Research y Times Square Studios.
También participó en la producción de importantes programas y documentales, entre ellos la película Amigos (1984) y el documental Nadie Escuchaba, dirigido por Néstor Almendros. Miyares también fue director de MM Comunicaciones, una consultora dedicada a proyectos de medios en América.
Miembro activo de la Brigada 2506, Miyares fue parte de los exiliados que intentaron derrocar al gobierno de Fidel Castro en la fallida invasión de Playa Girón en 1961.
Aunque la invasión terminó en derrota, mantuvo su compromiso con la causa del exilio cubano, trabajando incansablemente por una solución pacífica y democrática para la isla. A lo largo de su vida, apostó por la juventud como el motor de cambio que podría transformar Cuba.
Yaxys Cires, director de Estrategias del Observatorio Cubano de Derechos Humanos, resaltó el compromiso de Miyares con la democracia y su capacidad para unir a los cubanos de diversas ideologías.
Cires afirmó que Miyares “creía que el problema de Cuba es tan grande que no puede ser solucionado por una sola persona o grupo”, destacando su visión inclusiva que promovió el consenso entre los diferentes actores del exilio.

