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Muere joven de 28 años por impacto de un rayo en Matanzas

Según reportes oficiales, se encontraba realizando labores agrícolas cuando fue alcanzado por la descarga eléctrica
Muere joven de 28 años por impacto de un rayo en Matanzas
Entre las recomendaciones más importantes para evitar ser víctima de un rayo destacan buscar refugio en un lugar cerrado y seguro. (Imagen de referencia © Periódico Cubano – Grok)

Un joven de 28 años, identificado como Adriel Ferrera, falleció el pasado jueves en la localidad de Río Piedras, en el municipio de Colón, Matanzas, tras ser alcanzado por un rayo mientras realizaba labores agrícolas.

El trágico suceso ocurrió en la tarde, cuando Ferrera estaba trabajando en el campo, un lugar vulnerable durante las tormentas eléctricas. Según la Asamblea Municipal del Poder Popular, la descarga eléctrica le causó la muerte en el acto.

El incidente ha generado preocupación en la población, ya que algunos medios de comunicación locales y ciudadanos han criticado la falta de un sistema efectivo de alerta temprana ante este tipo de fenómenos meteorológicos.

De acuerdo con el oficialismo, a pesar de la limitada disponibilidad tecnológica en Cuba, existen programas destinados a informar a la población sobre riesgos de tormentas eléctricas, aunque la percepción del peligro sigue siendo baja. Esto ha llevado a que, en ocasiones, se subestime el poder destructivo de los rayos, que pueden causar graves daños y muertes, como lo demuestra este trágico evento.

Otras muertes recientes por impacto de una descarga eléctrica

Esta no es la primera vez que sucede una tragedia similar en Colón. La tarde del viernes 8 de agosto, una mujer de 42 años perdió la vida tras ser alcanzada por un rayo. Ella también estaba realizando tareas agrícolas en la zona rural del territorio matancero.

A inicio de agosto, otro incidente igualmente devastador ocurrió en Manicaragua, Villa Clara, donde tres menores de edad fallecieron por una descarga eléctrica. Ellos estaban debajo de un árbol en una elevación mientras buscaban una mejor señal con sus teléfonos móviles.

A nivel mundial, cada año se estima que unas 24.000 personas pierden la vida por impactos de rayos, un fenómeno que tiene un mayor impacto en América Latina. Según un estudio realizado en Brasil, en la región latinoamericana la tasa de muertes por rayos es 17 veces mayor que en Europa y Estados Unidos.

Un rayo es una descarga eléctrica extremadamente poderosa, capaz de generar corrientes de hasta 200.000 amperios y un voltaje que alcanza hasta 100 millones de voltios. Esta enorme energía se libera en una fracción de segundo, causando temperaturas tan altas que pueden provocar incendios y destruir estructuras en su camino. A nivel global, se registran cerca de 4 millones de rayos diarios, lo que equivale a aproximadamente 44 rayos por segundo.

Entre las recomendaciones más importantes para evitar ser víctima de un rayo destacan buscar refugio en un lugar cerrado y seguro, evitar el contacto con agua, y mantenerse alejado de objetos altos que puedan atraer rayos, como árboles o postes.

Además, no se deben usar dispositivos electrónicos conectados a la corriente ni teléfonos fijos durante una tormenta. Las viviendas también deben contar con sistemas de protección, como pararrayos, para reducir los daños causados por estos fenómenos.

Testimonios de sobrevivientes de un rayo

Travis Kurtz, un hombre de 30 años del condado de Pinellas, sobrevivió a un rayo mientras se encontraba afuera de una pizzería en Seminole, en una tarde de leve lluvia. El impacto lo dejó inmovilizado y con dolor intenso, lo que le impidió hablar o moverse.

Gracias a la rápida intervención de su jefe, Mark Rizzotto, quien fue testigo del accidente y pidió ayuda, Kurtz fue trasladado al hospital. Aunque su recuperación ha sido complicada, especialmente en lo que respecta a sus habilidades motoras, su novia Jess French ha sido su principal apoyo.

Por otro lado, Carlos Limendú Torres, un joven entrenador cubano de 24 años, fue impactado por un rayo en Remedios, Villa Clara, mientras esperaba el transporte público. Como resultado, sufrió paraplejia, quemaduras graves y la pérdida de su voz debido a una complicación respiratoria.

Después de dos años de vivir con una traqueostomía, Carlos se sometió a una cirugía exitosa en Cienfuegos, recuperando finalmente su voz, aunque débil. A pesar de las secuelas físicas, mantiene la esperanza de regresar a su trabajo.

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