
Marisa Paredes, actriz imprescindible del cine español y musa de Pedro Almodóvar, falleció este martes en Madrid a los 78 años. La actriz deja un legado artístico incomparable tras una prolífica carrera que la consagró como una de las voces más poderosas del cine, teatro y televisión.
Paredes murió en pleno trabajo, con proyectos pendientes y una agenda repleta de actividad, lo que refleja la vitalidad que la caracterizó hasta el final. Hace apenas una semana, había recibido el premio Lorca de Honor en el Festival de Cine de Granada.
Con más de seis décadas de trayectoria, Marisa Paredes fue un pilar fundamental en la filmografía de Pedro Almodóvar, con quien colaboró en títulos icónicos como Entre tinieblas (1983), Tacones lejanos (1991) y Todo sobre mi madre (1999). Su interpretación de personajes inolvidables como Becky del Páramo y Huma Rojo quedó grabada en la memoria del público.
Además de su trabajo con Almodóvar, la actriz brilló en cintas internacionales como La vida es bella (1997) de Roberto Benigni, El espinazo del diablo (2001) de Guillermo del Toro y Profundo carmesí (1996) de Arturo Ripstein. También dejó huella en el teatro, con obras como Comedia sin título y Sonata de otoño.
Su voz grave y única fue siempre uno de sus sellos distintivos. En 2018, al recibir el Goya de Honor, recordó con orgullo cómo aprendió a cuidarla: “Con agua fría y algo de miel”. Una voz que, según ella misma decía, logró que la gente se diera la vuelta.
Nacida en la madrileña plaza de Santa Ana, Marisa Paredes soñó desde niña con ser muchas cosas: bailarina, cantaora, abogada y espía. Lo logró todo, siendo actriz. Debutó a los 14 años en el cine y creció hasta convertirse en una figura internacional, con papeles llenos de dramatismo y entrega.
Durante su carrera, fue también una activista comprometida. Presidió la Academia de Cine entre 2000 y 2003, liderando la histórica gala de los Goya del No a la guerra en 2003. “El cine no puede prescindir de la mirada y la voz de las mujeres”, afirmó en una de sus últimas entrevistas.
La actriz nunca permitió que la melancolía la dominara. “Mi carrera es un tren en marcha”, solía decir, demostrando una pasión inquebrantable por su oficio. Esa voz que encarnó personajes inolvidables seguirá resonando en el cine español y en el recuerdo de quienes admiraron su talento.
La artista española fue cine, fue teatro y fue voz. La realidad de su partida, terriblemente injusta, deja un vacío irremplazable en la cultura española.
Fallece a los 78 años la actriz Marisa Paredes. Fue presidenta de la Academia de Cine y recibió el Goya de Honor en 2018. pic.twitter.com/sCF5g8tjoS
— Academia de Cine (@Academiadecine) December 17, 2024

