
Dos migrantes fallecieron en el Centro de Procesamiento de Servicios Krome North en Miami, en circunstancias que han desatado críticas por presunta negligencia médica. Las muertes, ocurridas en enero y febrero de 2025, representan la mitad de todas las muertes bajo custodia de ICE en este año fiscal.
El primer caso involucra a Maksym Chernyak, un refugiado ucraniano de 44 años. Chernyak sufrió un derrame cerebral el 20 de febrero y, a pesar de mostrar síntomas graves como convulsiones y vómitos, el personal del centro tardó más de 40 minutos en contactar a los servicios de emergencia.
Los informes indican que el diagnóstico inicial fue erróneo, pues se pensó que Chernyak estaba intoxicado, lo que retrasó aún más su tratamiento. El neurólogo de Harvard, Altaf Saadi, calificó la demora como una “atención deficiente” y señaló que cada minuto sin atención médica en casos de accidente cerebrovascular puede resultar en daño cerebral irreversible.
Finalmente, Chernyak fue trasladado al Hospital Kendall donde falleció poco después. Su pareja, Oksana Tarasiuk, responsabilizó a las condiciones del centro por su muerte.
En un caso similar, Genry Ruiz-Guillén, un hondureño de 29 años, murió en enero tras haber sido diagnosticado con trastorno esquizoafectivo. Su autopsia reveló una mezcla de medicamentos psicotrópicos en su organismo, lo que llevó a expertos a cuestionar la administración simultánea de antipsicóticos.
Según los expertos consultados por Miami Herald, estos medicamentos podrían haber causado efectos adversos, como rabdomiólisis o síndrome neuroléptico maligno, complicaciones que, según ellos, podrían haberse evitado con una atención más adecuada.
ICE ha sido criticado por su falta de transparencia en relación con estos incidentes. La agencia ha rechazado solicitudes de registros médicos y videos de las detenciones, alegando que estos solo se conservan por 60 días.
En respuesta, las familias de los migrantes fallecidos han expresado su intención de emprender acciones judiciales por negligencia. La abogada Katie Blankenship, fundadora del grupo Santuario del Sur, fue tajante al afirmar que, si Chernyak no hubiera estado bajo custodia de ICE, “estaría vivo hoy”.
Madre cubana con una niña lactante fue deportada a La Habana
Heidy Sánchez Tejeda, madre cubana de una niña lactante de menos de un año, fue separada de su bebé en Tampa y deportada de forma express a La Habana.
Durante una cita rutinaria como parte de su estatus I-220B, agentes de ICE la detuvieron y, en menos de 48 horas, la enviaron en un vuelo chárter junto a otros 81 migrantes cubanos hacia La Habana. Su hija de 17 meses, que aún dependía de la lactancia materna, quedó bajo el cuidado de su padre, Carlos Yuniel Valle, ciudadano estadounidense.
Desde Cuba, Heidy Sánchez ha expresado su angustia por la separación, afirmando que no puede dormir desde su llegada a la Isla. Mientras tanto, su hija permanece en EEUU, donde su padre y su abogada luchan por su reunificación. La congresista demócrata Kathy Castor ha solicitado al presidente Donald Trump un permiso humanitario para permitir el regreso de Sánchez.
Tanto las muertes bajo custodia como las detenciones arbitrarias están afectando gravemente la imagen de ICE. Las críticas por negligencia médica y el trato inhumano a los migrantes se han intensificado, especialmente a raíz de las recientes tragedias. Esta situación refleja los esfuerzos por cumplir con la promesa de la administración Trump de llevar a cabo la “mayor deportación de la historia” del país.

