
La estructura militar y de seguridad del régimen cubano ha perdido durante los primeros siete meses de 2026 por lo menos seis figuras de alto rango militar, entre ellas generales vinculados a la inteligencia, la logística, el mando de tropas y algunas de las operaciones más controvertidas de las últimas décadas.
Por peso histórico y político, el fallecimiento más significativo fue el de Ramiro Valdés Menéndez, comandante de la revolución y uno de los últimos integrantes del círculo que acompañó a Fidel Castro desde antes de 1959.
Ramiro Valdés Menéndez
Valdés murió el 21 de junio en La Habana a los 94 años. El gobierno cubano confirmó el fallecimiento, pero no reveló la causa. Su avanzada edad y una prolongada ausencia de actividades públicas habían generado desde comienzos de año versiones sobre un deterioro de su estado de salud.
El dirigente, nacido el 28 de abril de 1932 en Artemisa, participó en el asalto al Cuartel Moncada, fue expedicionario del yate Granma y combatió en el Ejército Rebelde.
Tras la llegada de Fidel Castro al poder, pasó a convertirse en una pieza central del nuevo Estado y, particularmente, del aparato de seguridad establecido para garantizar su supervivencia.

Valdés dirigió el Ministerio del Interior en dos etapas, primero entre 1961 y 1968 y posteriormente entre 1979 y 1985. También ocupó responsabilidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), fue ministro de la Informática y las Comunicaciones, vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros y, desde diciembre de 2019, viceprimer ministro.
Su trayectoria quedó especialmente vinculada a la organización de los servicios de inteligencia y seguridad cubanos. Medios internacionales lo describieron tras su muerte como uno de los fundadores del aparato de inteligencia del Estado y una figura estrechamente asociada durante décadas con la vigilancia y represión de los opositores políticos.
José Luis Mesa Delgado
Antes de la muerte de Valdés, el primer fallecimiento de relevancia dentro de este grupo ocurrió el 14 de enero. Ese día, el Ministerio del Interior informó la muerte, a los 88 años, del general de brigada de la reserva José Luis Mesa Delgado, quien acumuló casi seis décadas de servicio entre las FAR y el MININT.
Mesa Delgado había pertenecido al Movimiento 26 de Julio, participado en la lucha clandestina y formado parte del Ejército Rebelde. Después de 1959 ocupó diferentes responsabilidades dentro de las instituciones armadas y cumplió una misión en Angola.

Sin embargo, uno de los episodios más conocidos de su trayectoria ocurrió el 13 de julio de 1989. Siendo coronel, Mesa Delgado encabezó el pelotón encargado de fusilar al general Arnaldo Ochoa, Antonio de la Guardia, Jorge Martínez y Amado Padrón en un área próxima a la base aérea de Baracoa, al oeste de La Habana.
Su nombre figura en registros elaborados por organizaciones del exilio sobre funcionarios acusados de participar en actos represivos. El Gobierno cubano, en contraste, destacó sus servicios y las numerosas condecoraciones que recibió durante su carrera.
Claro Orlando Almaguel Vidal
Una semana después se conoció el fallecimiento en La Habana del general de división de la reserva Claro Orlando Almaguel Vidal, de 81 años. El MINFAR informó que sus cenizas serían depositadas el 21 de enero en el Panteón de las FAR de la Necrópolis de Colón con honores militares.
Almaguel Vidal se había incorporado a las fuerzas armadas a través de las Milicias Nacionales Revolucionarias y posteriormente ingresó en la Escuela de Cadetes de Managua. Allí obtuvo el primer expediente de su promoción y fue ascendido a teniente.

Su carrera se desarrolló fundamentalmente en áreas técnicas, de transporte y logística. Fue jefe de diferentes secciones vinculadas con tanques y transportaciones militares y llegó a ocupar responsabilidades de alto nivel dentro de la retaguardia de las FAR.
En 1988 fue designado jefe de Estado Mayor y primer sustituto del jefe de Retaguardia. Ese ámbito resulta estratégico para cualquier estructura militar, al encargarse del abastecimiento, la movilidad de tropas, los recursos materiales y otros elementos necesarios para mantener la capacidad operativa.
Antonio Rafael Concepción Quintero
Solo tres días después de la muerte de Ramiro Valdés, el 24 de junio, se informó el fallecimiento del general de brigada de la reserva Antonio Rafael Concepción Quintero. Las autoridades no ofrecieron su edad, la causa de la muerte ni precisaron públicamente la fecha exacta del deceso.
Concepción Quintero se formó en la Escuela Interarmas General Antonio Maceo y desarrolló prácticamente toda su vida profesional dentro de las FAR. Tras graduarse como oficial, avanzó sucesivamente por puestos de jefe de pelotón, compañía, batallón y regimiento.
Posteriormente, fue sustituto del jefe de una división de infantería del Ejército Occidental y desempeñó funciones relacionadas con planificación militar en regiones, el Estado Mayor de ese ejército y la Dirección de Operaciones de las FAR.
También llegó a ocupar los cargos de segundo jefe y jefe del Estado Mayor de una división de tanques, desde donde participó en la preparación de ejercicios y maniobras militares. Su perfil estuvo, por tanto, directamente relacionado con el mando y la planificación operativa.
Alcibíades Wilmer Pérez Rivero
El siguiente nombre fue el del general de brigada Alcibíades Wilmer Pérez Rivero, cuya muerte fue informada a comienzos de julio. Su perfil adquiere particular relevancia porque llegó a dirigir la Dirección de Inteligencia Militar de las FAR, una de las estructuras más reservadas del aparato de defensa cubano.
Pérez Rivero ingresó a las Fuerzas Armadas en 1979 como cadete del Instituto Técnico Militar José Martí y se graduó como ingeniero radioelectrónico. Su especialización condicionó buena parte de una carrera centrada posteriormente en inteligencia y operaciones radioelectrónicas.

Ocupó cargos como jefe de unidades de exploración radioelectrónica, oficial de inteligencia, responsable de análisis e información y jefe de la Sección de Inteligencia Militar del Ejército Occidental. Finalmente, ascendió hasta dirigir la Inteligencia Militar de las FAR.
Su presencia pública fue mucho menor que la de dirigentes políticos o generales históricos. Sin embargo, apareció en actos asociados con las relaciones militares entre La Habana y Moscú. El MINFAR informó que sus restos serían cremados y depositados posteriormente en el Panteón de las FAR con honores militares.
William Gálvez Rodríguez
A este listado se suma William Gálvez Rodríguez, general de brigada de la reserva cuya muerte fue confirmada por el MINFAR el 16 de julio. El anuncio oficial no especificó la causa del fallecimiento. Tenía 92 años, según sus registros biográficos.

Gálvez había sido combatiente del Ejército Rebelde y posteriormente desarrolló una carrera militar, pero adquirió además notoriedad como escritor e investigador de la historia revolucionaria.
Dedicó varios libros a figuras como Camilo Cienfuegos y Ernesto “Che” Guevara y recibió reconocimientos oficiales, entre ellos la Orden Camilo Cienfuegos y la Distinción por la Cultura Nacional.

