
El académico y físico nuclear Fidel Antonio Castro Smirnov, nieto del fallecido dictador cubano Fidel Castro y rostro cada vez más visible del régimen en foros internacionales sobre ciencia, pidió más petróleo para Cuba, apelando a la solidaridad de los 70 países reunidos el domingo en la conferencia del Sovintern sobre el “Socialismo del Siglo XXI”, en Moscú.
“Nosotros ahora realmente necesitamos combustible para que funcione la economía del país. No solamente para la generación, sino para los hospitales, para mover las ambulancias, para que funcionen las escuelas, para que funcionen las universidades, para que funcionen nuestros centros de investigación”, reconoció Castro Smirnov ante las cámaras de Sputnik.
Cuba produce menos de la mitad del petróleo que consume
¿Cómo llegó Cuba a este punto? La respuesta tiene nombres y fechas concretas. La isla requiere entre 90.000 y 110.000 barriles diarios, pero apenas extrae 40.000 de sus propios pozos. El resto lo importaba casi en su totalidad de Venezuela, que cubría entre el 80 y el 90 por ciento de esa demanda.
Con la captura de Nicolás Maduro en enero de 2025 y el posterior corte de suministros mexicanos, Cuba perdió en cuestión de semanas prácticamente todo su abastecimiento externo.
El resultado es un país paralizado por apagones que se extienden durante jornadas enteras. Castro Smirnov culpó directamente a Washington: “El Gobierno de Trump y Marco Rubio han amenazado al mundo entero con sanciones si nos venden petróleo. ¿Con qué justificación ese castigo colectivo?”.
El petróleo ruso no alcanza
Rusia ha optado por intervenir con cargamentos de emergencia. Un petrolero descargó 730.000 barriles a finales de marzo y otro buque se dirige al Caribe con 251.000 barriles adicionales de diésel. Son cifras que ofrecen un alivio momentáneo, pero que no resuelven un déficit que se mide en decenas de miles de barriles cada día.
El nieto de Fidel Castro no escatimó en agradecimientos: “En estos momentos tan duros para el pueblo cubano, tenemos la ayuda solidaria del pueblo y el Gobierno ruso, que merecen nuestro mayor agradecimiento”. También dejó claro que su viaje buscaba “afianzar lazos científicos entre nuestros pueblos”, una señal de que La Habana apuesta por profundizar su dependencia de Moscú más allá del petróleo.
El apellido Castro como escudo diplomático
No es casualidad que sea precisamente un Castro quien encabece estas gestiones internacionales. El régimen utiliza el peso simbólico del apellido en un año especialmente cargado de significado: 2026 ha sido declarado el Año del Centenario de Fidel Castro, con actos oficiales programados entre agosto y diciembre.
Castro Smirnov recurrió al legado de su abuelo para justificar la postura oficial: “Ellos planean agresiones y nosotros planeamos, por ejemplo, vacunas y seguimos haciendo ciencia en condiciones tan complicadas, pero por un compromiso con el futuro, como aprendimos de Fidel”.
La frase con la que cerró su discurso resume la narrativa con la que el gobierno cubano pretende capear la tormenta: “En Cuba seguiremos resistiendo, seguiremos luchando, seguros de que tendremos más temprano que tarde la victoria”. Mientras tanto, la isla sigue a oscuras.