
María Angélica, una niña cubana de 13 años, cuadripléjica y dependiente de un ventilador artificial para respirar, permanece hospitalizada en La Habana, a pesar de haber recibido el alta médica, debido a que en su hogar no cuenta con la infraestructura necesaria para sobrevivir por los constantes apagones, informó El Toque.
“Tengo una enfermedad neurológica y degenerativa, tengo que estar acoplada a un equipo especial para poder respirar, también tengo que estar climatizada, por favor ayúdenme para poder regresar a mi hogar”, expresó la niña en un video compartido por dicho portal.
Una niña cubana de 13 años, cuadripléjica y dependiente de un ventilador artificial, permanece hospitalizada en La Habana a pesar de haber recibido el alta médica porque en su casa no existe la infraestructura necesaria para garantizar su supervivencia. La familia lleva meses… pic.twitter.com/5jIZl4K0ds
— El Toque (@eltoquecom) August 18, 2025
La familia de la menor lleva meses esperando un panel solar que permita alimentar los equipos médicos necesarios para su atención, en medio de la grave crisis energética que afecta a la Isla. En junio pasado, su familia compartió en redes sociales que gracias al apoyo de otras personas, la niña ya contaba en casa con un ventilador artificial, una aspiradora y un split.
Los equipos médicos esenciales, como el ventilador artificial y otros dispositivos de monitoreo, dependen de un suministro constante de energía, algo que resulta incierto en Cuba debido a los cortes de electricidad que se producen de manera frecuente.
Lo más alarmante es que la Unión Eléctrica ha atribuido el aumento del déficit a un “crecimiento de la demanda con respecto a lo planificado”, en vez de reconocer las fallas reportadas en las termoeléctricas.
Es comprensible que durante la temporada vacacional haya un incremento en la demanda de energía, pero el régimen castrista no destina los recursos suficientes para satisfacer esa necesidad, lo que ha llevado a la población a acostumbrarse a vivir sin electricidad.
La indignación de la población es evidente, ya que los apagones continúan afectando gravemente la calidad de vida de los ciudadanos, así como la estabilidad de actividades cotidianas como el suministro de agua y el funcionamiento de electrodomésticos.
Los problemas estructurales de Cuba en el sector energético siguen estando centrados en las siete termoeléctricas del país, las cuales ya superan las cuatro décadas de operación sin recibir el mantenimiento adecuado. Además, el uso continuo de crudo cubano, que tiene un alto contenido de azufre, acelera el desgaste de estas plantas.

