
La ciudad de Moa, en Holguín, enfrenta una creciente crisis ambiental, resultado de las emisiones contaminantes de la fábrica Comandante Ernesto Che Guevara, encargada de la producción de níquel.
En los últimos días, los habitantes de esta comunidad han experimentado el impacto directo de las emanaciones de polvo procedentes de los Hornos de Reducción, una situación que ha empeorado significativamente en los últimos días, incrementando la preocupación de la población.
A pesar de la gravedad de la situación, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha emitido una nota oficial tratando de justificar el aumento en las emisiones, asegurando que se han cumplido los protocolos establecidos para manejar la contaminación.
Según el comunicado, el incremento del polvo en la ciudad se debe a un paro planificado en la planta el pasado 7 de julio, que tuvo como objetivo realizar reparaciones menores y tareas de limpieza en el ducto de gases. El paro, que se pensaba que duraría 48 horas, se completó en 24, y según el Minem, esto generó una emisión temporal de partículas.
Sin embargo, la versión oficial no ha sido suficiente para calmar a los residentes de Moa, quienes viven bajo la amenaza constante de las partículas en suspensión. La nube de polvo que cubre las calles y las viviendas es visible y afecta gravemente la salud respiratoria de los ciudadanos.
En las redes sociales, se ha evidenciado un vacío informativo respecto a la crisis. No ha habido un aviso previo, ni una explicación detallada sobre el vertimiento de polvo, lo que ha generado más frustración y desconfianza entre los moenses.
Algunas voces locales, como la de Yulieska Hernández García, trabajadora del Telecentro de Moa, han expresado el malestar generalizado de la población, al señalar que la crisis no es nueva, pero su intensidad ha alcanzado niveles insoportables. “Es como si respiráramos veneno”, indicaron varios de los afectados. El desconcierto aumenta debido a la falta de respuesta oficial clara y las explicaciones de las autoridades.
El Minem, por su parte, en su nota oficial resalta los esfuerzos realizados para mitigar el impacto, mencionando proyectos como la instalación de filtros de manga para reducir las emisiones de polvo y la creación de estaciones de monitoreo del aire. Según la versión oficial, en las labores de limpieza se siguieron todos los protocolos.
La planta Comandante Ernesto Che Guevara fue construida en los años 50 por la Moa Bay Mining Company, una subsidiaria de Freeport Sulphur Company, y fue expropiada por el gobierno cubano tras la Revolución.
Desde entonces, la planta ha sido clave en la economía de Moa y de Cuba, con una capacidad instalada para producir más de 50.000 toneladas de níquel y cobalto anuales. Sin embargo, en los últimos años la producción ha disminuido, afectada por limitaciones tecnológicas y económicas, con una producción de aproximadamente 32.000 toneladas en 2024.
A pesar de los intentos por parte de las autoridades de mejorar las condiciones de operación, la planta sigue siendo un problema para la población local, que sufre las consecuencias de una minería sin la regulación adecuada. Como el control de la dictadura comunista está presente en todos los lugares, la población no tiene instituciones que respalden sus denuncias.