
Las autoridades de Centro Habana fiscalizaron 232 actores económicos y aplicaron 363 multas durante una jornada de control realizada hasta el 13 de agosto, como parte de una ofensiva contra establecimientos señalados por incumplir regulaciones comerciales, bancarias y fiscales. El operativo terminó además con 15 cierres de negocios y el retiro de dos licencias.
La información fue presentada por Ana Regla Marrero, viceintendenta de Economía Global del municipio, ante el Consejo de Dirección Municipal, según divulgó la Asamblea Municipal del Poder Popular de Centro Habana.
363 multas y 15 establecimientos cerrados en Centro Habana
El balance oficial refleja una elevada proporción de sanciones respecto al número de establecimientos inspeccionados. Los equipos multidisciplinarios impusieron más multas que negocios revisados, lo que indica que algunos actores económicos recibieron varias medidas por diferentes incumplimientos.
Según las informaciones a las que tuvo acceso Periódico Cubano, de las 363 multas, las autoridades dispusieron 15 cierres de establecimientos, dos retiros de licencia y 11 ventas forzosas, mecanismo mediante el cual se obliga a comercializar determinados productos bajo condiciones establecidas por la administración.
El Gobierno municipal aseguró que continuará clausurando locales que incumplan los protocolos establecidos durante estas inspecciones. La campaña incrementa la presión sobre trabajadores por cuenta propia, mipymes y otros actores económicos que operan en uno de los municipios con mayor actividad comercial de La Habana.
Transferencias, precios y códigos QR entre las principales infracciones
Entre las irregularidades detectadas aparece la negativa de algunos comercios a aceptar transferencias electrónicas. Las autoridades también señalaron la existencia de precios considerados “abusivos y especulativos” y productos sin tarifas visibles para los consumidores.
Los inspectores encontraron además proyectos de trabajo sin actualizar, una deficiencia administrativa que puede derivar en sanciones cuando las actividades realizadas no coinciden con las autorizadas en la documentación del negocio.
Otro de los puntos bajo vigilancia es el uso de códigos QR vinculados a cuentas bancarias personales en lugar de cuentas comerciales. La administración municipal clasificó esta práctica como evasión fiscal, al considerar que dificulta el seguimiento de los ingresos generados por la actividad económica.
Mayor presión estatal sobre los negocios en medio de la crisis
La operación evidencia el reforzamiento del control gubernamental sobre el sector económico no estatal. Las autoridades presentan estas inspecciones como una herramienta para combatir irregularidades, proteger al consumidor y garantizar el cumplimiento de las obligaciones tributarias.
Sin embargo, el elevado número de multas y cierres también muestra la creciente presión regulatoria sobre negocios que operan en un contexto marcado por escasez, inflación y dificultades para mantener suministros estables. El reporte municipal no detalló los montos de las sanciones ni identificó los establecimientos afectados.
Tampoco se informó cuánto tiempo permanecerán cerrados los 15 locales ni las causas específicas que motivaron cada clausura. Las autoridades de Centro Habana se limitaron a advertir que los controles continuarán y que los establecimientos que incumplan las normas podrán enfrentar nuevas sanciones.

