
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) activó el martes 30 de junio un plan de emergencia para respaldar la alimentación escolar en cinco provincias del oriente de Cuba, ante el deterioro nutricional que afecta a miles de menores.
La iniciativa tendrá una duración inicial de seis meses y contará con recursos valorados en 60 millones de pesos cubanos, procedentes de un mecanismo de conversión de deuda financiado por España.
El proyecto cubrirá 74 centros docentes ubicados en 19 municipios orientales. Según la información divulgada por el medio oficial Cubadebate, unas 12.677 niñas y niños de círculos infantiles, escuelas primarias y centros de educación especial recibirán alimentos mediante este programa.
Fondos internacionales para sostener los comedores escolares
El dinero será transferido a los territorios para adquirir productos agrícolas y otros alimentos disponibles en cada localidad. Las autoridades aseguran que este sistema permitirá reducir los tiempos de entrega y ofrecer suministros frescos a los planteles.
En las operaciones participarán 42 productores, cooperativas y otras estructuras agrícolas. El plan también alcanzará de forma indirecta a más de 3.000 empleados del sector educativo.
El Ministerio de Educación, junto con las administraciones provinciales y municipales, estará a cargo de ejecutar los recursos. El PMA supervisará el proceso, ofrecerá asesoramiento técnico y apoyará los mecanismos de control financiero.
“Este proyecto muestra cómo la cooperación internacional puede traducirse en soluciones concretas para las comunidades. Gracias a los recursos del Programa de Conversión de Deuda, WFP acompaña los esfuerzos nacionales para fortalecer la alimentación escolar, apoyar a productores locales y promover un modelo que conecta mejor a las escuelas con los sistemas alimentarios de sus territorios”, declaró Etienne Labande, representante del PMA en Cuba.
Crisis alimentaria golpea a la infancia cubana
La intervención internacional ocurre mientras las familias enfrentan escasez, inflación y dificultades para conseguir productos básicos. Datos publicados por UNICEF en diciembre de 2024 indicaron que apenas el 9 % de los menores cubanos consumía al menos dos de los ocho grupos de alimentos considerados esenciales para una dieta saludable.
Las estadísticas oficiales también muestran señales preocupantes. Las muertes relacionadas con la desnutrición aumentaron un 74 % entre 2022 y 2023, al pasar de 43 a 75 fallecimientos, según la Oficina Nacional de Estadística e Información.
Food Monitor Program ha denunciado la baja calidad de las comidas ofrecidas en numerosos centros escolares, donde los estudiantes reciben raciones insuficientes y con escaso valor nutricional.
Escuelas orientales dependen de la ayuda exterior
La precariedad llegó a provocar situaciones extremas en Santiago de Cuba. En mayo de 2024, estudiantes fueron obligados a morder el pan antes de abandonar las aulas para impedir que revendieran la merienda. Meses después, varias escuelas suspendieron las clases por falta de comida.
El PMA había asignado 57,9 millones de dólares a Cuba durante el periodo 2021–2025, incluidos cinco millones para comedores escolares orientales. El nuevo plan confirma la creciente dependencia del régimen de la cooperación extranjera para sostener servicios básicos que el Estado no logra garantizar.

