
La activista cubana Ilsa Ramos denunció públicamente que se niega a enviar a su hijo al servicio militar obligatorio, alegando razones médicas y su postura política contraria al régimen. La declaración fue realizada mediante una transmisión en vivo en sus redes sociales, en la que aseguró que su hijo está enfermo y además es su principal apoyo.
“Por las buenas tengo los papeles, está enfermo. Tengo un hijo autista y, por las malas, no lo voy a mandar”, dijo Ramos. En su mensaje, cuestionó duramente que se obligue a los jóvenes a ingresar a filas militares sin considerar su estado de salud ni las condiciones familiares.
La denuncia ocurre en un momento en que el servicio militar sigue siendo una práctica obligatoria en Cuba para varones a partir de los 18 años, una política que ha sido objeto de críticas tanto dentro como fuera de la Isla.
Las familias con hijos en situación vulnerable o con enfermedades crónicas han denunciado en múltiples ocasiones que las autoridades no siempre consideran estas condiciones al momento de reclutar.
Ilsa Ramos, reconocida por su activismo opositor, afirmó que su hijo mayor no solo sufre convulsiones, sino que también es el único que le brinda asistencia en el cuidado diario del menor autista. “Tengo electro y tengo todo que a él le dan convulsiones”, aseguró, refiriéndose a la documentación médica que respalda su afirmación.
“¿Cómo tú crees que una persona que no está con el régimen Castro-Canel va a mandar a su hijo a morirse en el servicio? Y si no se muere, sale traumatizado”, cuestionó durante su transmisión. La opositora relaciona directamente su decisión con la falta de confianza en el sistema político y militar del país.
Mencionó que un coronel la visitaría para saber el motivo de que no mandaría a su hijo al servicio. La denuncia se suma a una larga lista de testimonios de madres cubanas que han intentado, sin éxito, evitar que sus hijos sean reclutados. En muchos casos, las instituciones han desestimado los informes médicos o no han ofrecido respuestas claras a las familias.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que el servicio militar en Cuba no contempla mecanismos eficientes de objeción de conciencia ni garantiza el respeto a los derechos individuales en casos de condiciones médicas o razones familiares.
La situación denunciada por Ramos ha generado apoyo en redes sociales, especialmente entre la comunidad cubana en el exilio, donde muchos consideran que el servicio militar en la Isla expone a los jóvenes a abusos, adoctrinamiento y condiciones inadecuadas.
Ilsa Ramos concluyó su mensaje reafirmando que, bajo ninguna circunstancia, permitirá que su hijo sea obligado a incorporarse al servicio. “Soy opositora. No lo voy a mandar”, reiteró.