
Desde el 21 de marzo de 2026 venció la patente de la semaglutida, principio activo de Ozempic y Wegovy. Ello significa que todas las farmacéuticas del mundo podrán comenzar a producir genéricos que se utilizan para bajar de peso.
Por lo cual se espera un gran descenso en los precios. Con mayor competencia y oferta en el mercado las tarifas caerán.
Novo Nordisk, titular de la patente, pierde exclusividad en varios países, lo que abre la puerta a otras farmacéuticas en el mercado global de los tratamientos para la diabetes tipo 2 y la obesidad.
El cambio ocurre en mercados con alta demanda y busca ampliar el acceso a uno de los medicamentos más usados para controlar el azúcar en sangre y apoyar la pérdida de peso.
Expertos estiman que el impacto inicial se sentirá en India, China, Brasil, México, Turquía, Sudáfrica y Canadá. Estos países reúnen a cientos de millones de personas con obesidad, sobrepeso o diabetes.
Solo India y China concentran más de 800 millones de adultos con obesidad o sobrepeso y más de 360 millones con diabetes. Por esa razón, distintos análisis sostienen que el vencimiento de la patente puede beneficiar de forma directa o indirecta a cerca del 40% de la población mundial.
India aparece como el centro de esta nueva etapa. El país, reconocido por su fuerte industria farmacéutica, se prepara para fabricar y distribuir copias de semaglutida a gran escala.
Empresas como Zydus Lifesciences ya anunciaron lanzamientos inmediatos, mientras Biocon proyecta su entrada en otros mercados en los próximos meses. La expectativa es que más de 50 marcas compitan con productos basados en este principio activo, lo que aumentará la oferta y presionará los precios a la baja.
¿Cuánto costaba un tratamiento con Ozempic o Wegovy?
Hasta ahora, un tratamiento mensual con semaglutida rondaba los 350 dólares y en algunos mercados superaba los mil. Con la llegada de los genéricos, los analistas prevén una reducción hasta unos 15 dólares al mes. Ello significa una caída de casi el 95% en los costos.
En países de menores ingresos, el precio incluso podría acercarse a 3 dólares por paciente si la producción masiva logra consolidarse y a su vez allá subsidios de los gobiernos para ciertas personas en condición vulnerable.
Este escenario ha sido descrito por expertos y activistas como una democratización del acceso. La activista Leena Menghaney ha señalado que estos tratamientos estuvieron durante años concentrados en países de ingresos altos y en sectores con gran capacidad de pago.
La esperanza de quienes defienden una mayor cobertura sanitaria es que, con precios más bajos, los sistemas de salud y los seguros médicos empiecen a cubrir el medicamento con más amplitud, sobre todo en casos que hoy quedan fuera por razones de costo.
EEUU y Europa seguirán con patentes
Estados Unidos y Europa seguirán protegidos por patentes y marcos regulatorios hasta los primeros años de la década de 2030.
Esa situación mantendrá una diferencia clara entre los países donde habrá competencia inmediata y aquellos donde los precios seguirán altos por más tiempo.
Efectos secundarios
Aunque el medicamento ha mostrado beneficios en el control de la glucosa, la reducción de peso y la disminución del riesgo de infartos y accidentes cerebrovasculares, no está libre de efectos secundarios.
Entre los más reportados figuran náuseas, vómitos y estreñimiento. Una disponibilidad más amplia exigirá mayor supervisión médica y control sanitario para evitar el consumo sin seguimiento profesional o el uso con expectativas alejadas de la evidencia disponible.
Las dudas no se limitan a los efectos inmediatos. También persisten preguntas sobre el impacto a largo plazo y sobre el posible rebote de peso al suspender el tratamiento. Ese punto será clave en países donde el medicamento pase de ser un producto costoso a una opción de consumo más extendido.
Las autoridades sanitarias tendrán que vigilar la calidad de los nuevos productos y reforzar la información dirigida a pacientes y médicos para evitar automedicación o decisiones clínicas mal orientadas.

