
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Polonia elevó al nivel 4, el máximo posible, su alerta sobre Cuba y desaconsejó todos los viajes a la Isla, al considerar que el deterioro energético, así como posibles protestas sociales, representan un riesgo para sus ciudadanos.
La cancillería polaca detalló que el racionamiento de gasolina, las limitaciones para acceder al diésel, incluido el combustible para aeronaves y los apagones de varias horas están generando “dificultades importantes” en toda Cuba.
Respecto a las manifestaciones, las autoridades polacas indicaron a sus ciudadanos que estas acciones podrían ocurrir en cualquier momento ante el creciente malestar social por el deterioro generalizado del país.
La protesta fuerte más reciente fue un acto de desobediencia civil en Morón, Ciego de Ávila, donde decenas de residentes irrumpieron en la sede local de Partido Comunista de Cuba ante la falta de soluciones a los cortes de electricidad.
El aviso también pone el foco en la inseguridad. Según Polonia, en los últimos años la delincuencia común ha aumentado en la Isla, sobre todo por el empobrecimiento de la población.
El reporte menciona el incremento de robos en habitaciones de hotel y casas particulares, así como hurtos de vehículos, bolsos, joyas, equipos fotográficos y teléfonos móviles. El mensaje a los viajeros fue directo: no confiar demasiado en la policía local, ya que denunciar un incidente puede tomar horas y ofrecer escasos resultados.
Varsovia señaló que las autoridades cubanas castigan con dureza los delitos relacionados con el narcotráfico y alertó que el contacto con disidentes puede derivar en detención ante las sospechosas de la compra de sustancias prohibidas.
En el terreno sanitario, Polonia aseguró que Cuba atraviesa una situación epidemiológica que exige “especial precaución” debido al aumento de enfermedades como hepatitis A, dengue, chikungunya, Zika y oropouche en distintas regiones del país.
Asimismo, alertó sobre la contaminación del agua y recomendó consumir únicamente agua embotellada, una señal más del deterioro de servicios básicos que afecta tanto a residentes como a visitantes.
Las dificultades logísticas tampoco pasaron inadvertidas. El Gobierno polaco recomendó a quienes no puedan evitar viajar a Cuba que no conduzcan de noche, debido al mal estado de las carreteras, la escasa iluminación y la presencia de personas y animales en las vías.
A ello sumó una observación económica llamativa: pese a la escasez y la crisis humanitaria, los precios en las tiendas cubanas son, en promedio, dos o tres veces más altos que en Polonia.
La decisión ocurre además en un contexto de tensiones diplomáticas entre Varsovia y La Habana. En septiembre pasado, Polonia otorgó el Premio Solidaridad Lech Walesa a la líder de las Damas de Blanco, Berta Soler.
El canciller cubano Bruno Rodríguez reaccionó entonces con hostilidad y acusó a Polonia de premiar a quienes, según el discurso oficial, “subvierten el orden constitucional de Cuba”.
El canciller polaco, Radoslaw Sikorski, respondió que el galardón honra a quienes luchan pacíficamente por la libertad y la democracia, y sostuvo que el pueblo cubano también merece ese reconocimiento. Rodríguez replicó con la línea propagandística habitual del régimen, al afirmar que los cubanos viven en libertad desde 1959.
En Polonia, el Partido Comunista está prohibido debido a su asociación con el régimen totalitario que gobernó el país bajo la influencia de la Unión Soviética durante gran parte del siglo XX.
Tras la caída del este régimen en 1989 y la transición hacia un sistema democrático, Polonia adoptó una serie de leyes para garantizar que los horrores y abusos del pasado no se repitieran.
La prohibición del Partido Comunista fue establecida como una medida para evitar la restauración de un régimen autoritario que hubiera podido amenazar las libertades democráticas y los derechos humanos conseguidos con la Revolución Solidaria.

