
El régimen cubano ha impedido nuevamente la salida del país al periodista independiente Boris González Arenas, quien tenía previsto viajar a Estados Unidos para participar en el programa Edward R. Murrow para periodistas, en el marco del International Visitor Leadership Program (IVLP) 2026.
González Arenas, quien fue invitado para abordar temas relacionados con inteligencia artificial y tecnología en el periodismo, denunció a través de sus redes sociales que se le negó el paso en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, específicamente en la Terminal 3, donde un funcionario de aduanas le comunicó la restricción por un “impedimento de viaje”.
Según el testimonio de González Arenas, el funcionario, identificado como Ricardo González, no pudo precisar la autoridad responsable de esta medida, ni proporcionó más detalles sobre las razones del bloqueo.
“En la terminal 3 del aeropuerto internacional José Martí se me impidió pasar el chequeo de aduana (…) tenía un impedimento de viaje”, explicó el periodista a través de sus redes. Aunque intentó formalizar su queja en el mismo aeropuerto, no recibió ninguna respuesta oficial ni explicación sobre quién había ordenado la restricción.
Este incidente no es aislado en la trayectoria de Boris González Arenas, quien entre 2019 y 2024 enfrentó una prohibición permanente para salir de Cuba. En años anteriores, también se le impidió viajar a Gran Bretaña, Panamá y otros países, afectando su participación en eventos internacionales como invitaciones al Parlamento británico y procesos electorales en Colombia.
En su denuncia, González Arenas expresó: “Hacen bien en impedirme viajar, cada palabra mía se esforzaría por quebrar el piso de su inmundicia”, refiriéndose a las autoridades cubanas.
El periodista cubano no solo ha sido afectado en su derecho a viajar, sino que ha sido víctima de restricciones de libertad de expresión, un tema recurrente en Cuba, especialmente para periodistas y activistas independientes.
La medida tomada por el régimen cubano contrasta con los esfuerzos internacionales por promover la libertad de prensa y el acceso a la información en un contexto global cada vez más marcado por la represión de voces disidentes.
Reacciones y contexto político
González Arenas también señaló la actitud del funcionario de aduanas como neutral, sin manifestar hostilidad ni simpatía. Sin embargo, destacó la invisibilidad de las autoridades responsables de estas decisiones, a las que calificó como los “principales culpables”, mientras lamentó que los actores tras las medidas represivas permanezcan “en el anonimato y con fortunas ajenas a la vista pública”.
Esta acción se enmarca dentro de un contexto más amplio de restricciones migratorias que afectan a numerosos periodistas y activistas cubanos, que enfrentan violaciones sistemáticas a la libertad de movimiento y la libertad de expresión.
La política de represión del régimen cubano se ha intensificado en los últimos años, a medida que crecen las denuncias internacionales sobre violaciones a los derechos humanos en la isla, especialmente en relación con los periodistas independientes que enfrentan hostigamiento, amenazas y medidas de censura.
La negativa a permitir a Boris González Arenas participar en el programa internacional refleja el temor del gobierno cubano a las voces críticas dentro y fuera de la isla.
El control sobre la información y las restricciones a la libertad de movimiento siguen siendo pilares de la política represiva del régimen, que busca silenciar a los opositores y evitar que se difunda información que pueda deslegitimar su autoridad.

