
El presidente colombiano Gustavo Petro rechazó este sábado cualquier acción militar de Estados Unidos contra Cuba y afirmó que un ataque a la isla sería una “agresión militar a Latinoamérica”.
Su mensaje llegó un día después de que Donald Trump dijera en Florida que Washington podría “tomar” Cuba “casi inmediatamente” tras concluir sus operaciones en Irán.
Petro publicó su posición en X y defendió el principio de no intervención en el Caribe. “No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión militar a Latinoamérica”, escribió. También sostuvo que “el Caribe es una zona de paz y eso debe respetarse”.
El mandatario colombiano agregó que “los cubanos y cubanas son los únicos dueños de su país”. Cerró su mensaje con una frase de tono regional: “Este continente es el continente de la Libertad y no de las invasiones”. También saludó a José Martí y a las repúblicas libres y soberanas de América Latina y el Caribe.
La declaración de Petro respondió a las palabras de Trump durante una cena privada del Forum Club, en West Palm Beach. Allí, el presidente estadounidense habló de Cuba al referirse a un arquitecto de origen cubano presente en el evento y dijo que venía de “un lugar llamado Cuba”, país que, según él, Estados Unidos estaría “tomando casi inmediatamente”.
No estoy de acuerdo con una agresión militar a Cuba porque eso es una agresión militar a Latinoamérica.
Dijimos que el Caribe es una zona de paz y eso debe respetarse.
Son los cubanos y cubanas los únicos dueños de su país.
El continente americano vivirá en paz si nadie…
— Gustavo Petro (@petrogustavo) May 2, 2026
Trump también describió una escena con el portaaviones USS Abraham Lincoln frente a la costa cubana. “En el camino de regreso de Irán, tendremos uno de nuestros grandes, tal vez el portaaviones USS Abraham Lincoln, el más grande del mundo, vendrá, se detendrá a unas 100 yardas de la costa, y dirán: Muchas gracias, nos rendimos”, dijo, según el video difundido y reseñas de prensa.
La Casa Blanca no aclaró de inmediato si el comentario buscaba marcar una advertencia militar, una hipérbole política o una señal de presión contra La Habana. La frase, sin embargo, se produjo el mismo día en que Trump firmó una nueva orden ejecutiva para ampliar las sanciones contra el régimen cubano.
La medida autoriza sanciones contra personas, entidades, afiliados y bancos extranjeros que apoyen el aparato de seguridad cubano, participen en corrupción, cometan abusos graves de derechos humanos o faciliten transacciones significativas con actores sancionados. También extiende la presión a sectores como energía, defensa, minería, seguridad y servicios financieros.
Ese nuevo paquete refuerza una estrategia de presión económica con alcance internacional. La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro confirmó la emisión de la orden el 1 de mayo bajo el argumento de sancionar a responsables de represión en Cuba y amenazas a la seguridad nacional y política exterior de Estados Unidos.
La postura de Petro encaja con su línea regional. El presidente colombiano ha defendido la CELAC como espacio de autonomía latinoamericana y ha insistido en presentar al Caribe como zona de paz. Esa posición lo acerca al discurso diplomático de La Habana, aunque evita mencionar en su mensaje la represión política, la falta de libertades y el control absoluto que el régimen cubano mantiene sobre la sociedad.
El gobierno cubano respondió a las palabras de Trump con tono desafiante. El canciller Bruno Rodríguez afirmó que Cuba “no se deja amedrentar”, mientras Miguel Díaz-Canel sostuvo que ningún agresor doblegará a la isla. El régimen también trasladó el desfile del 1 de mayo a la Tribuna Antiimperialista, frente a la embajada estadounidense.
La discusión deja a Cuba otra vez en el centro de la agenda hemisférica. Para Washington, La Habana representa una amenaza por su relación con Rusia, China e Irán y por la presencia de operaciones extranjeras cerca de territorio estadounidense. Para Petro, cualquier acción armada contra la isla rompería la lógica regional de no intervención.
El punto que Petro evita es el reclamo central de millones de cubanos: la soberanía no existe plenamente bajo una dictadura de partido único. La presión de Trump puede elevar el riesgo geopolítico, pero la crisis interna de Cuba nace del modelo impuesto por el régimen, de la represión y de una economía sometida durante décadas al control del Estado.