
Picta, la plataforma estatal cubana de streaming, comenzará a incorporar publicidad comercial y nuevas formas de pago para acceder a contenidos, mientras los usuarios de la Isla enfrentan una crisis económica que ha convertido el entretenimiento en una necesidad secundaria frente a problemas como los apagones, la escasez y el aumento de precios en los alimentos.
El anuncio se realizó este 23 de septiembre durante el segundo aniversario de Z17 y Picta, con la presencia de desarrolladores, creadores de contenido y representantes del Parque Científico Tecnológico de La Habana.
Marcos Pérez, director técnico de la plataforma, confirmó que empresas podrán anunciarse en Picta y que también se habilitarán membresías para determinados canales.
El nuevo sistema permitirá que los usuarios paguen en pesos cubanos mediante tarjetas bancarias nacionales para acceder a contenidos exclusivos y apoyar directamente a los creadores.
También se pretende facilitar suscripciones desde el exterior, aunque existe una dificultad: el registro de la plataforma continúa vinculado principalmente a líneas móviles cubanas.
Picta fue creada en 2018 por la Universidad de las Ciencias Informáticas y ETECSA y en sus inicios fue presentada como una alternativa cubana a Netflix. Actualmente supera los 600.000 usuarios registrados y recibe alrededor de 1.000 videos nuevos cada mes.
Desde 2024 forma parte de Z17, una sociedad mixta creada por ETECSA y el Parque Científico Tecnológico de La Habana que también agrupa a toDus y Apklis.
La llegada de los anuncios representa un cambio importante para los consumidores cubanos. Picta se ha convertido en una de las pocas opciones estatales de streaming disponibles dentro de un mercado donde el acceso a servicios internacionales puede estar condicionado por problemas de conectividad, pagos y disponibilidad.
El Gobierno cubano ya cuenta con respaldo legal para incorporar publicidad en sus medios. La Ley de Comunicación Social permite la publicidad comercial y el Decreto 102 de 2024 establece regulaciones para su utilización, incluido un límite de tres minutos de anuncios por hora y restricciones para determinados contenidos.
El problema es que este nuevo modelo llega cuando para muchos cubanos conectarse y entretenerse no es una prioridad. Los apagones siguen afectando durante horas a distintos territorios. El 17 de septiembre, por ejemplo, se reportaron cortes de hasta 16 horas y 54 minutos en circuitos de Holguín, mientras la afectación prevista nacional superaba los 2.100 MW.
En esas condiciones, resulta difícil separar el consumo de entretenimiento de las dificultades cotidianas. Una película, una serie o un video requieren electricidad, conexión y datos, recursos que para muchas familias deben reservarse para cocinar, trabajar, comunicarse o resolver necesidades básicas.
La apuesta de Picta ha sido tomada como una burla mientras el Estado busca nuevas vías para obtener ingresos de su pueblo con un servicio único, cuando una parte de sus potenciales usuarios lidia con cortes eléctricos prolongados y una economía que obliga a priorizar gastos esenciales ante la subida de precios extrema de alimentos básicos como pollo, huevo y leche.
Para los cubanos, el debate no será solamente sobre qué contenido ofrece Picta, sino también sobre cuánto costará acceder a él y cuánto tiempo tendrán realmente para disfrutarlo.