
Leónides González Pineda, un hombre de 41 años, desapareció el 10 de marzo por la tarde en Guanabacoa, La Habana, específicamente en el reparto El Roble, según un reporte compartido a la redacción de Periódico Cubano.
Familiares informaron a este medio de comunicación que Leonides salió de su casa ese día y no regresó. Se sabe que tiene un retraso mental moderado, lo que agrava aún más la situación de su desaparición.
El hombre vestía un short marrón/carmelita, un pullover y unos tenis negros. Sus familiares están muy preocupados y solicitan la colaboración de la comunidad para encontrarlo lo antes posible. Cualquier información sobre su paradero puede ser reportada a los números 56 16 64 21 o 547 98 34.
Polémico caso de niña supuestamente secuestrada en La Habana
En otro supuesto caso de desaparición en Cuba, Bertha Mariela Sablon Roque denunció en su cuenta de Facebook que su nieta, Bertha Gabriela Fernández Castillo, fue secuestrada durante un apagón en La Habana el miércoles 9 de marzo a las 6:00 p.m.
La abuela compartió fotografías de la menor y aseguró que la denuncia ya había sido presentada ante la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). La denuncia se viralizó en las redes sociales, ya que muchas personas se unieron al esfuerzo para ubicar a la niña lo más pronto posible, preocupadas por el riesgo de que pudiera ser víctima de maltrato o abuso.
Sin embargo, la situación tomó un giro inesperado cuando, en la misma publicación, la madre de la menor, Jalorde Sablon Roque, intervino y aclaró que tanto ella como su hija se encontraban bien. En su comentario, Jalorde aseguró: “A mí nadie me secuestró, yo me fui con mi hija, quiero tranquilidad”, desmintiendo así las acusaciones de la abuela.
La situación generó confusión, y Bertha Mariela respondió a la aclaración de su hija, explicando que Jalorde sufre de un padecimiento mental que le impide razonar adecuadamente. La abuela señaló que su hija no entendía que la patria potestad de la menor le corresponde a ella.
“Es una irresponsable que no atiende a mi nieta ni tan siquiera a la escuela la lleva, tengo que obligarla a que la bañe y la atienda. Mi nieta tiene nueve años, es inteligente, pero sigue en segundo grado por las ausencias a clases”, expresó la abuela, mostrando su preocupación por el bienestar de la niña.