
Un llamado desesperado de ayuda ha comenzado a circular en redes sociales para intentar salvar la vida de un recién nacido en Cuba que padece una grave cardiopatía congénita y requiere con urgencia una cirugía a corazón abierto que actualmente no se realiza en el país.
Su madre, Yarelys Miranda Ramos, una joven de 29 años residente en Guanajay, provincia Artemisa, relató en Facebook que estuvo hospitalizada desde inicios de enero en el Hospital Nacional de La Habana. Su hijo nació el sábado 31 de enero a las 8:05 de la noche y fue diagnosticado poco después con una cardiopatía congénita compleja.
Según explicó, los médicos le informaron que su hijo no puede ser operado en Cuba, argumento que ella no logra aceptar, ya que ha tenido conocimiento de otros niños con diagnósticos similares que sí han sido intervenidos quirúrgicamente.
Ante la falta de opciones, Yarelys ha pedido públicamente contacto con cardiólogos, dentro o fuera del país, que puedan evaluar el caso. Dadas las condiciones del país, lo más probable es que la cirugía solo pueda realizarse en el exterior, por lo que también solicita orientación urgente para gestionar una visa humanitaria.
El padecimiento del niño, tronco arterioso (truncus arteriosus), es una malformación congénita en la que el corazón presenta un solo gran vaso sanguíneo en lugar de dos arterias separadas. Este defecto provoca una mezcla de sangre oxigenada y no oxigenada, sobrecarga severamente el corazón y afecta de forma crítica la función pulmonar.
En su análisis del caso, el doctor Miguel Ángel Ruano aclaró que el tratamiento para esta condición es una cirugía a corazón abierto, que suele realizarse durante el primer mes de vida. El procedimiento consiste en separar las arterias pulmonares del vaso único, reconstruir la circulación hacia los pulmones mediante un conducto valvulado y cerrar el defecto entre los ventrículos, permitiendo que el tronco principal funcione como aorta.
Aunque se trata de una operación compleja, Ruano subrayó que es bien conocida en la cardiocirugía pediátrica moderna y se realiza de forma rutinaria en numerosos países. De acuerdo con el médico, la negativa recibida por la madre en Cuba no responde a una imposibilidad médica del niño, sino a la falta de capacidad real del sistema de salud cubano para realizar actualmente este tipo de intervenciones especializadas.
El pronóstico sin cirugía es extremadamente grave. Ruano advirtió que el tronco arterioso sin tratamiento quirúrgico es una cardiopatía fatal: la mayoría de los bebés mueren en las primeras semanas de vida debido a insuficiencia cardíaca, hipertensión pulmonar severa y bajos niveles de oxígeno.
“Si no se opera, este bebé morirá en pocas semanas”, alertó, insistiendo en que salir de Cuba es hoy la única opción viable para darle una oportunidad de sobrevivir.
Ante esta situación, el médico hizo un llamado directo a la Embajada de Estados Unidos en Cuba y a la comunidad internacional para que se activen mecanismos de ayuda humanitaria que permitan el traslado urgente del niño a un país donde pueda recibir la cirugía que necesita.
Mientras tanto, la madre continúa difundiendo números de contacto y pidiendo ayuda para obtener orientación médica y apoyo en la gestión de una visa humanitaria. En este caso, el tiempo es un factor crítico: cada día que pasa reduce las posibilidades de supervivencia del recién nacido.

