
El restaurante La Carreta, uno de los locales más recordados del Vedado habanero, ha vuelto a colocarse en el centro de la conversación pública tras su reapertura en manos privadas y el regreso de su rueda emblemática en la esquina de 21 y K.
Recientemente un influencer de reseñas de comida visitó el lugar y su video se ha vuelto vital. Allí afirma que se come la comida más rica y barata de todo el Vedado.
Precios de la comida en el restaurante La Carreta
En esa publicación se mencionan precios concretos que llamaron la atención. Según relató, el local ofrece arroz frito con yuca y ensalada por 600 pesos cubanos (CUP), pizza cubana por 230, picadillo a la habanera con arroz, frijoles, ensalada y yuca por 1.000, tamales por 500 y arroz con leche por 120.
También destacó que las porciones son grandes y que la comida está bien elaborada. También mencionó el buen servicio y un espacio exterior sencillo para comer.
Entre las opciones del lugar resaltó una promoción de una hora de dominó con una pipeta de cerveza por 3.000 pesos, pensada para quienes deseen compartir con amigos en un ambiente relajado y accesible.
- Arroz frito con yuca y ensalada: 600 CUP
- Pizza cubana: 230 CUP
- Picadillo a la habanera con arroz, frijoles, ensalada y yuca: 1.000 CUP
- Tamales: 500 CUP
- Arroz con leche: 120 CUP
- Una hora de dominó más una pipeta de cerveza: 3.000 CUP
Esos importes, al menos en bebidas y productos ligeros, alimentaron la idea de que La Carreta estaba rompiendo la lógica de precios altos que domina hoy buena parte de la gastronomía privada en La Habana.
Toda la oferta solo está disponible en las mesas que habilitaron en el exterior del local. Si se desea pasar al área climatizada el menú cambia y los precios se elevan.
Las reacciones del público muestran una lectura dividida. En publicaciones de Facebook vinculadas al restaurante aparecen opiniones que describen sus precios como “muy competitivos” frente a otros negocios del sector.
También hay reseñas recientes en Tripadvisor que hablan de comida “hecha en casa”, porciones generosas y un precio “muy razonable”, sobre todo para visitantes o clientes que valoran el servicio y el ambiente.
Pero el otro lado del debate es igual de visible. En otras publicaciones sobre La Carreta, varios usuarios sostienen que los precios “meten miedo” y cuestionan quién puede permitirse comer allí con un salario cubano.
Esa objeción no es menor en un país donde el deterioro del poder adquisitivo ha convertido cualquier salida a restaurantes en un gasto reservado para una minoría, turistas o familias que reciben ayuda desde el exterior.
Lo que sí puede afirmarse es que La Carreta parece haber encontrado una fórmula dual. Por un lado, exhibe precios llamativos en café, cerveza y algunos productos de terraza, lo que ayuda a mover público y a viralizar la idea de asequibilidad.
Por otro, mantiene una oferta de restaurante completo, con servicio de mesa y platos criollos, sobre la que no hay una evidencia pública suficiente para sostener que sea la más barata de toda La Habana. Esa conclusión surge de comparar las promociones visibles con los comentarios contradictorios de clientes y usuarios.
El local pasó años en decadencia y estuvo cerrado durante largo tiempo hasta que reabrió como negocio privado. Según 14ymedio, la rueda volvió a su lugar en septiembre de 2023, ya restaurada, después de que el inmueble fuera remodelado tras una etapa de deterioro bajo gestión estatal.
La reapertura convirtió a La Carreta en un ejemplo visible de cómo antiguos espacios emblemáticos de La Habana han sido reciclados en un contexto de crisis y de creciente privatización de servicios.

