
La transición del poder en Hialeah se encuentra bajo polémica ante un aparente desacuerdo entre la alcaldesa interina, Jacqueline García-Roves, y el alcalde electo, Bryan Calvo. Lo que debería ser un proceso tranquilo y de intercambio de información, ha generado acusaciones de bloqueo y falta de colaboración.
Calvo, quien asumirá el cargo el próximo 12 de enero, denunció públicamente en una entrevista con Telemundo 51 que la oficina de la alcaldesa había emitido un comunicado en el que se prohibía a los empleados de la ciudad tener contacto con él o entregarle documentos.
Por su parte, el Miami Herald informó que García-Roves habría enviado un correo interno advirtiendo a los empleados que cualquier comunicación con el equipo de Calvo sin su aprobación sería considerada una violación administrativa.
Telemundo 51 intentó obtener acceso a dicha comunicación, pero no logró hacerlo. Mientras tanto, la alcaldesa interina rechazó las acusaciones, aclarando que no estaba bloqueando la transición y que las reuniones solicitadas por el nuevo alcalde ya estaban en proceso de coordinación.
“Yo necesito hablar con los jefes de departamento para entrar el 12 de enero con toda la información que los votantes esperan para ese cambio”, explicó García-Roves en conversación con el canal de televisión.
“No es ningún bloqueo. Yo estoy trabajando con él, ya tengo la lista de lo que pidió. Las reuniones se van a programar a medida que puedan los directores, pero tiene que ser todo con orden. Yo soy la alcaldesa hasta el 12 de enero, y los empleados tienen que saberlo”, sentenció.
Este conflicto se da en un nuevo formato de transición de poder en la historia de la ciudad. Por primera vez, se realizará en un transcurso de 12 semanas, cuando antes se efectuaba durante tres días después de las elecciones.
La transición extendida fue vista como una oportunidad para mejorar el proceso de entrega de la alcaldía, pero ahora está generando dudas sobre su efectividad.
Alex Penelas, exalcalde del condado de Miami-Dade y analista político, comentó que la situación refleja la falta de precedentes claros sobre cómo manejar una transición de este tipo. A pesar de la polémica, destacó que tanto la alcaldesa interina como el alcalde electo tienen razón en sus posturas: la alcaldesa aún es responsable hasta el 12 de enero, pero Calvo debe estar listo para gobernar desde su primer día.
“El mejor escenario para Hialeah sería que ambas partes se sienten, hagan un plan conjunto y cooperen. La alcaldesa puede salir elegantemente si deja un legado de colaboración, y el nuevo alcalde entra fortalecido, preparado desde el primer día”, concluyó Penelas.
Bryan Calvo, joven de 27 años, ganó las elecciones del 4 de noviembre con el 52.9% de los votos, evitando la segunda vuelta; García-Roves finalizó en la tercera posición con el 19% de los votos. El segundo lugar correspondió a Jesús Tundidor, quien sumó el 21% de los sufragios.
En su discurso de victoria, Calvo dejó claro que su gobierno no tolerará ningún vínculo con el régimen castrista. “Hialeah no será un refugio para los intereses del castrismo ni para quienes se han beneficiado del sistema represivo cubano”, declaró, subrayando que su administración llevará a cabo una profunda investigación sobre contratos e inversiones relacionadas con figuras vinculadas al régimen cubano.


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