
Migrantes deportados a Guinea Ecuatorial desde Estados Unidos, entre ellos cubanos, denunciaron que agentes de la Policía Nacional de ese país los amenazaron con armas de fuego durante un altercado ocurrido el pasado sábado en un hotel de Malabo, donde permanecen retenidos, informó Reuters.
Según las declaraciones obtenidas por la agencia periodística, varios hombres con camisetas identificadas como pertenecientes a dicha fuerza de seguridad apuntaron con lo que parecían ser rifles de asalto semiautomáticos contra los extranjeros en la entrada del hotel.
Las imágenes muestran a uno de los migrantes arrodillado en el suelo mientras otras personas gritan alrededor, tras un altercado que, según los denunciantes, comenzó cuando un cubano solicitó recuperar un teléfono móvil confiscado para comunicarse con familiares y abogados.
El hombre formaba parte de un grupo trasladado a Guinea Ecuatorial después de que EEUU intentara deportarlo a Liberia. Dos testigos aseguraron que los agentes ignoraron la solicitud y que otro migrante, identificado como Ahmed Soliman, ciudadano egipcio, comenzó a grabar la situación con su teléfono.
Soliman relató a Reuters que varios policías se abalanzaron contra él. Según su testimonio, los agentes intentaron quitarle el dispositivo mientras lo sujetaban por el cuello y la camisa.
“Amartillaron sus armas, quitaron el seguro y me apuntaron diciéndome que me pusiera de rodillas con las manos en alto”, afirmó Soliman. El migrante aseguró que él y los otros deportados involucrados en el hecho permanecieron en esa posición entre 10 y 15 minutos mientras aumentaba la tensión dentro del lugar.
La situación se calmó después de que el director del hotel, utilizado para retención de los extranjeros, interviniera y permitiera que los deportados regresaran a sus habitaciones.
Denuncian falta de atención médica y asistencia legal
Actualmente, 31 personas permanecen retenidas en el hotel de Malabo, según información proporcionada por Meredyth Yoon, directora de litigios de Asian Americans Advancing Justice-Atlanta, y dos integrantes del grupo afectado.
Los migrantes también han denunciado condiciones deficientes durante su estancia, incluyendo atención médica inadecuada, falta de acceso a representación legal y un “grave sufrimiento psicológico”.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han advertido que los acuerdos de terceros países utilizados por Estados Unidos son poco transparentes y pueden poner en riesgo a personas que previamente recibieron protección de jueces de inmigración estadounidenses por temor a sufrir torturas o abusos si regresaban a sus países de origen.
EEUU defiende las deportaciones y Guinea Ecuatorial guarda silencio
Desde el año pasado, la administración del presidente Donald Trump alcanzó acuerdos con varios gobiernos africanos para aceptar migrantes que Estados Unidos no puede devolver directamente a sus países de origen.
El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense defendió estas medidas y aseguró que utiliza “todas las opciones legales” para ejecutar las deportaciones. Un portavoz señaló que, una vez que una persona deja la custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la agencia deja de ser responsable de ella.
El Departamento de Estado también afirmó que utilizará “todos los medios legales” para expulsar a quienes no tengan derecho a permanecer en Estados Unidos. El Gobierno de Guinea Ecuatorial no respondió a las solicitudes de comentarios sobre el incidente ni sobre las condiciones de alojamiento de los deportados.
Según Third Country Deportation Watch, un registro administrado por Refugees International y Human Rights First, 53 personas fueron enviadas a Guinea Ecuatorial bajo estos acuerdos entre noviembre de 2025 y julio. Los deportados proceden de 11 países africanos, además de Georgia, Jamaica, Brasil y Cuba.
