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¿Por qué EEUU dejó que el barco ruso con petróleo entrara a Cuba?

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Expertos sugieren que la decisión de no interceptar el petrolero responde a una estrategia de evitar un conflicto con Rusia. (Captura de pantalla © CNN – YouTube)

La reciente decisión de Estados Unidos de permitir que un petrolero ruso cargado con 730.000 barriles de crudo llegue a Cuba ha generado debate y confusión en torno a las políticas de la administración Trump hacia la Isla.

Aunque algunos interpretan este gesto como una relajación de las sanciones, la realidad es más compleja. No se trata de que haya existido un “bloqueo naval” formal, sino de una estrategia de disuasión que solo advertía de sanciones arancelarias para los países que suministraran petróleo al régimen comunista.

Rusia, en este contexto, es uno de los pocos países con la capacidad de desafiar las amenazas, pues tanto el barco petrolero Anatoly Kolodkin como el país tienen actualmente múltiples sanciones de parte de EEUU. Una más no sería relevante.

El petrolero, propiedad del gobierno ruso, se encontraba a menos de 24 kilómetros de las aguas cubanas y su destino final es el puerto de Matanzas, uno de los principales puntos de almacenamiento de combustible en la Isla.

El análisis de expertos sugiere que la decisión de no interceptar el petrolero responde a una estrategia de evitar un conflicto con Rusia. Si bien la Guardia Costera de EEUU tenía medios para bloquear el paso del barco, no se dio la orden de hacerlo. Este gesto de permisividad puede interpretarse como una excepción táctica dentro de una política más amplia de presión.

El secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que la crisis energética de Cuba no se debe únicamente a las sanciones impuestas por EEUU, sino a la incapacidad del régimen cubano para mantener su infraestructura energética y modernizar sus plantas de producción de energía.

Según el cubanoamericano, la escasez de combustible se debe en gran medida a la gestión ineficaz del gobierno cubano, que ha dependido históricamente de subsidios externos.

Por su parte, el presidente Donald Trump ha manifestado en varias ocasiones que la situación en Cuba es insostenible y que el régimen está condenado al fracaso.

Aunque su administración ha intensificado las sanciones, Trump ha argumentado que permitir el ingreso de petróleo no cambia sustancialmente la situación, ya que el régimen cubano sigue siendo corrupto y su modelo económico sigue siendo inviable. Incluso el mandatario estadounidense llegó a decir que en Cuba la gente lo necesita. 

Asimismo, esta permisibilidad del gobierno estadounidense que ha sido celebrada por el régimen castrista puede ser una muy mala noticia para la familia Castro. EEUU podría optar por un cambio de estrategia.

Las presiones durante dos meses no lograron una reacción interna por parte de la población contra el régimen; las negociaciones parecen estar estancadas y ahora, después de resolver el conflicto en Irán, EEUU podría estar planeando una acción militar en Cuba.

Llegada de petrolero ruso es un alivio temporal, pero no una solución a la crisis energética

Este envío se presenta como un alivio vital para el sistema energético cubano, que ha sufrido meses de escasez de combustibles, apagones prolongados y parálisis de sectores clave como el transporte, la agricultura y la salud.

Sin embargo, los analistas advierten que con este suministro no se resolverá la crisis energética de forma definitiva. Según el experto Jorge Piñón, citado en varios medios, el petróleo que llega desde Rusia representa solo un respiro momentáneo.

Aunque la carga es significativa, no cambiará el panorama energético a largo plazo, ya que el sistema cubano sigue siendo incapaz de aprovechar eficientemente los recursos disponibles.

Una de las claves en la crítica a este envío radica en el tipo de crudo que llega a la isla: se trata de petróleo de tipo Ural, un crudo pesado con alto contenido de azufre. Esto es problemático, ya que las refinerías cubanas son obsoletas y carecen de la tecnología necesaria para procesar este tipo de petróleo de manera óptima.

En lugar de producir diésel, que es esencial para la generación eléctrica, el transporte y la actividad agrícola, gran parte del crudo se convierte en combustóleo, un producto de menor calidad y utilidad.

Además, la cantidad de petróleo no será suficiente para resolver la crisis de inmediato. Con una conversión limitada a diésel (solo el 21.6% del crudo), los 730.000 barriles durarán entre 12 y 15 días, proporcionando apenas un alivio temporal.

El proceso completo de refinación y distribución llevará entre un mes y un mes y medio, lo que significa que la población cubana no verá mejoras en el corto plazo.

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