
La superioridad militar de Estados Unidos sobre Irán es innegable, pero esa ventaja no garantiza la victoria, según el análisis del experto en divulgación geopolítica del canal de YouTube Memoria de Pez.
A pesar de contar con una maquinaria militar mucho más avanzada y recursos abrumadores, Estados Unidos se enfrenta a un escenario complejo, donde la resiliencia de Irán y la determinación de su régimen presentan desafíos significativos.
El conflicto como una lucha existencial para Irán
El principal factor que distingue la perspectiva de Irán del enfoque estadounidense es la naturaleza existencial del conflicto para el régimen iraní. Mientras que para Estados Unidos una guerra contra Irán podría ser vista como una operación costosa, pero opcional, para Irán, este enfrentamiento es una lucha por la supervivencia de su régimen y su sistema político.
La Revolución Islámica de 1979 y el sistema de poder establecido desde entonces están en juego, lo que cambia las reglas del enfrentamiento. Irán está dispuesto a resistir por años, a soportar miles de muertos y ciudades arrasadas, porque la alternativa sería el colapso total del régimen.
La fatiga de la guerra: el precio que Estados Unidos no está dispuesto a pagar
La historia demuestra que las guerras largas y costosas generan una fatiga política, especialmente cuando los objetivos no son claros. A medida que aumentan los gastos y las bajas, la opinión pública estadounidense podría empezar a cuestionar la utilidad de la guerra, algo que afectaría negativamente el compromiso con el conflicto.
Esta fatiga interna es una de las principales debilidades de Estados Unidos, ya que, aunque la potencia militar es superior, la voluntad de resistir se convierte en un factor determinante. Irán, por su parte, sigue adelante con su estrategia sin la misma presión interna.
Las dificultades de un conflicto aéreo sin invasión terrestre
El análisis enfatiza que bombardear Irán desde el aire no sería suficiente para lograr una victoria decisiva.
Si bien Estados Unidos tiene la capacidad de destruir instalaciones, bases y centros logísticos, la verdadera clave para derrotar un régimen no radica solo en la destrucción de infraestructura, sino en la ruptura de la voluntad política del enemigo.
La historia está llena de ejemplos donde los bombardeos no derribaron gobiernos decididos a resistir, como ocurrió con Alemania durante la Segunda Guerra Mundial o con Vietnam del Norte durante la Guerra de Vietnam.
La geografía y la preparación de Irán: obstáculos adicionales
El terreno montañoso de Irán, su vasta población y su aparato de seguridad son factores que dificultan aún más cualquier intento de dominación.
Además, Irán ha estado preparándose durante décadas para resistir sanciones, aislamiento y amenazas militares. Ha dispersado sus capacidades, enterrado instalaciones clave y creado redundancias, lo que significa que la caída de su régimen no sería inmediata, incluso si se sufrieran golpes severos. Irán está mentalizado para continuar combatiendo incluso después de grandes pérdidas.
¿Está Estados Unidos dispuesto a pagar el precio humano y económico?
La gran pregunta, según el análisis, es si Estados Unidos está dispuesto a pagar el costo humano, político y económico de una invasión a gran escala. Un conflicto de este tipo podría implicar decenas de miles de bajas, un gasto militar descomunal y una crisis económica global.
Si Estados Unidos no está dispuesto a llegar tan lejos, entonces sus opciones se limitan a castigar, debilitar y amenazar a Irán, pero no a derrotarlo de forma definitiva. Una guerra que no se puede concluir fácilmente podría convertirse en un conflicto largo y costoso, algo que Washington desea evitar a toda costa.
La estrategia de desgaste: Irán sobrevive mientras desgasta a Estados Unidos
Irán no necesita destruir al ejército estadounidense o ganar la guerra de forma convencional. Su estrategia se basa en mantener una presión constante mediante misiles y drones, lo que obliga a Estados Unidos e Israel a vivir en un estado constante de alerta y defensa.
Este desgaste continuo es costoso, no solo en términos financieros, sino también en recursos militares. Cada misil o drone lanzado por Irán obliga a Estados Unidos a gastar interceptores, horas de vuelo y mantenimiento, lo que resulta en un intercambio económico favorable para Teherán.
El aprendizaje de Irán: adaptándose a la defensa estadounidense
A medida que avanza el conflicto, Irán ha logrado identificar las vulnerabilidades del sistema de defensa estadounidense. Los ataques con drones y misiles han puesto a prueba las defensas de Estados Unidos, y el régimen iraní ha aprendido de sus éxitos y fracasos.
La capacidad de Irán para modificar sus tácticas, identificar las rutas más efectivas para sus ataques y aprovechar los momentos de debilidad aumenta las posibilidades de que más misiles y drones logren atravesar las defensas estadounidenses.
La ambigüedad de los objetivos estadounidenses: ¿cambio de régimen o desarme?
El análisis también señala que Estados Unidos ha cambiado varias veces sus objetivos en cuanto a Irán. En ocasiones, se ha enfocado en frenar el programa nuclear iraní; en otras, ha hablado de desarmar parte de su aparato militar o incluso de un cambio de régimen.
Sin embargo, el texto argumenta que, mientras el régimen iraní siga en el poder, Irán no renunciará a su programa de misiles y drones, ya que considera que estos son esenciales para su supervivencia. Esto crea una ambigüedad en los objetivos de guerra, lo que complica aún más una salida clara para Estados Unidos.
La victoria de Irán: sobrevivir y mantener el control del régimen
Para Irán, ganar la guerra no significa derrotar a Estados Unidos o a Israel de manera convencional.
Su objetivo es mucho más simple y alcanzable: sobrevivir. Mantener el control del régimen, conservar su capacidad de represalia y cerrar el conflicto sin aceptar una rendición política.
Si Irán logra que Estados Unidos se retire sin haber destruido su capacidad nuclear y su arsenal de misiles, podrá presentar su resistencia como una victoria, tanto en términos internos como internacionales.