
Después de una jornada de miércoles donde la afectación por déficit de generación de electricidad superó los 1.800 MW, para este jueves 13 de febrero la Unión Eléctrica (UNE) pronostica otra complicada jornada, con apagones por 1.810 MW.
Las cifras son las más grandes en los últimos dos años, debido a que nueve centrales termoeléctricas están fuera del sistema y hay una enorme escasez de combustible para que funcionen los grupos electrógenos de las centrales de generación distribuidas.
Según los datos de Lázaro Guerra Hernández, director de Electricidad en el Ministerio de Energía y Minas, en averías están la Unidad 3 de la CTE Santa Cruz, las Unidades 5 y 6 de la CTE Nuevitas, la Unidad 6 de la CTE Renté y las Unidades 1 y 2 de la CTE Felton. En mantenimiento se encuentran la Unidad 2 de la CTE Santa Cruz, las Unidades 3 y 4 de la CTE Cienfuegos y la Unidad 5 de la CTE Renté.
Además, 59 centrales de generación distribuida (que suman 340 MW) y dos centrales flotantes, la Patana de Melones (155 MW) y la Patana de Regla (45 MW), están fuera de servicio por falta de combustible, sumando un total de 540 MW afectados por esta causa.
La crisis energética es particularmente grave en la mitad oriental de la Isla. Los funcionarios de la UNE indican que hay problemas en la transferencia de potencia, pues esa región tiene pocas termoeléctricas en funcionamiento y toda la generación debe trasladarse desde la mitad occidental.
Actualmente, extensas regiones del país solo tienen suministro eléctrico cuatro horas al día -muchas veces de madrugada-, incluidas algunas grandes ciudades como Santiago de Cuba. Caso contrario sucede en La Habana, donde el gobierno protege la ciudad y solo le planifica entre cuatro y cinco horas de apagones, pero durante el horario matutino.
Según diversos analistas internacionales, Cuba necesita entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para restaurar el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) que no ha recibido una inversión importante en las últimas décadas.
Desde la caída de la URSS, en la Isla no se construye una nueva termoeléctrica y, por el contrario, la demanda, como es natural con la adquisición de más equipos electrodomésticos, ha aumento considerablemente. En consecuencia, el estado, dueño del sistema de generación y distribución de electricidad, no es capaz de suministrar lo que se necesita.
Los frecuentes apagones impiden el crecimiento económico. En 2023 el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo un 1.9 % y el año pasado se mantuvo sin avances. Sectores que son altos consumidores de energía como la producción de cemento han retrocedido un 90%. Como consecuencia se incumple drásticamente el plan de construcción de viviendas. El PIB de la Isla comunista sigue por debajo de los niveles de 2019 y no lo superará este 2025, para el que el Ejecutivo prevé un avance del 1%.