
Aviones de combate del portaaviones USS Nimitz, desplegado en el Caribe como parte de la presión a Cuba por parte de Estados Unidos, realizaron pruebas de ataque a blancos simulados en el Golfo de América.
A través de un post del Comando Sur, Periódico Cubano confirmó que las aeronaves utilizadas en estas pruebas fueron F/A-18E Super Hornet, cazas multifuncionales de fabricación estadounidense diseñados para operar desde portaaviones y cumplir misiones de combate aire-aire, ataque a objetivos terrestres, apoyo naval y reconocimiento.
Es una versión más moderna y de mayor tamaño que el F/A-18 Hornet original, con mayor autonomía, capacidad de carga y sistemas avanzados de radar, navegación y guerra electrónica.
Estas unidades aéreas realizaron sus ejercicios lanzando bombas MK12/BLU-111. Por su peso, carga explosiva y estructura metálica, estas municiones tienen capacidad para causar daños severos en vehículos, posiciones militares, instalaciones ligeras, pistas, depósitos y concentraciones de material.
On target 🎯💥
From the flight deck of USS Nimitz (CVN 68), F/A-18E Super Hornets attached to the “Kestrels” of Strike Fighter Squadron (VFA) 137, release MK12/BLU-111 aircraft bombs on simulated targets during an air power demonstration over the Gulf of America.
U.S. military… pic.twitter.com/3FYjrC29Qm
— U.S. Navy (@USNavy) June 16, 2026
Las imágenes difundidas muestran el lanzamiento de armamento aire-superficie durante ejercicios diseñados para medir capacidad de respuesta, precisión y coordinación operativa en un escenario de combate simulado.
El despliegue se produce bajo operaciones dirigidas por el Departamento de Guerra y en apoyo a las prioridades declaradas por la administración estadounidense: interrumpir el tráfico ilícito de drogas, disuadir a actores hostiles y proteger el territorio nacional mediante una presencia militar continua en la región.
El USS Nimitz es uno de los símbolos más visibles del poder naval estadounidense. Se trata de un portaaviones nuclear de unos 332 metros de eslora, con capacidad para operar entre 70 y 90 aeronaves. Su ala aérea puede incluir cazas F/A-18 Super Hornet, aviones de guerra electrónica EA-18G Growler, aeronaves de alerta temprana E-2 Hawkeye y helicópteros MH-60 Seahawk.
Este tipo de buque no opera de forma aislada. Normalmente integra un grupo de combate compuesto por destructores lanzamisiles, buques de apoyo, unidades de defensa antiaérea y antisubmarina, e incluso submarinos nucleares de ataque. Esa estructura le permite sostener operaciones prolongadas y proyectar fuerza en áreas estratégicas sin depender de bases terrestres cercanas.
La presencia del Nimitz en el Caribe ocurre en un momento de fuerte presión sobre la cúpula histórica del castrismo. Su llegada coincidió con la emisión de cargos formales en Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996.
Aquel ataque dejó cuatro muertos: Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña, Carlos Costa y Pablo Morales. Las aeronaves civiles, pertenecientes a una organización del exilio cubano en Miami, fueron derribadas por aviones militares cubanos. El caso se convirtió en uno de los episodios más graves en la historia reciente de las relaciones entre Washington y La Habana.
Raúl Castro enfrenta siete cargos criminales en EEUU. Entre ellos figuran conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, cuatro cargos de asesinato y dos por destrucción de aeronaves. Otros acusados son Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
El fiscal general interino Todd Blanche afirmó que la acusación no busca un efecto simbólico, sino abrir el camino para que Castro comparezca ante una corte federal. “No hicimos esto para una acusación de exhibición”, declaró en una entrevista con Fox News, al insistir en que Washington hará todo lo posible para llevarlo ante la justicia.
La senadora republicana Ashley Moody también sostuvo que el encausamiento representa un primer paso hacia un eventual juicio, aunque reconoció que el proceso será complejo por la negativa histórica del régimen cubano a entregar a sus altos funcionarios.