
Desde que el Banco Central de Cuba (BCC) comenzó a publicar la cotización del dólar estadounidense en el llamado segmento III el pasado 18 de diciembre de 2025, el precio de la divisa ha mostrado una tendencia al alza.
Inicialmente, la moneda estadounidense bajo el régimen de “tasa flotante” se tasó en 410 pesos cubanos (CUP), pero a principios de marzo alcanzó los 471 CUP. Sin embargo, el mercado informal refleja una cifra mucho mayor, alcanzando los 510 CUP por dólar, una diferencia de 39 CUP respecto al tipo oficial.
El incremento del valor del dólar en el segmento III del BCC ha sido constante en los últimos meses. A pesar de esta subida, el precio oficial sigue siendo significativamente más bajo que el valor que alcanza la divisa en el mercado paralelo.
La falta de acceso a los dólares en las instituciones bancarias del gobierno impulsa a los cubanos a recurrir a fuentes no oficiales para satisfacer sus necesidades de moneda extranjera.
En este contexto, el mercado informal se ha consolidado como el verdadero indicador del poder de compra de los ciudadanos, pues las transacciones bancarias oficiales no permiten la compra de dólares.
En ese mercado informal, también se intercambia la moneda libremente convertible (MLC), que ha mostrado un leve aumento, pasando de 413 a 415 CUP en las últimas 24 horas.
Precio del dólar según el BCC y el mercado informal
| Dólares | BCC | Mercado informal |
|---|---|---|
| 5 USD | 2,355 CUP | 2,550 CUP |
| 20 USD | 9,420 CUP | 10,200 CUP |
| 50 USD | 23,550 CUP | 25,500 CUP |
| 100 USD | 47,100 CUP | 51,000 CUP |
| 300 USD | 141,300 CUP | 153,000 CUP |
| 500 USD | 235,500 CUP | 255,000 CUP |
| 800 USD | 376,800 CUP | 408,000 CUP |
Mientras que el euro mantiene sus valores récord de 575 CUP, una vez más el tipo de cambio oficial es menor. Según el BCC, el euro vale 548 CUP.
El desajuste entre el tipo de cambio oficial y el informal refleja un problema estructural de inflación sostenida, bajos salarios estatales y una creciente dolarización de la economía.
El fenómeno tiene implicaciones directas en el poder adquisitivo de los cubanos, pues cada variación del precio de las divisas impacta en los precios internos y en la capacidad de compra de la población.
En particular, aquellos que necesitan divisas para emigrar, importar bienes o proteger sus ahorros se ven obligados a acudir al mercado paralelo, lo que mantiene una presión constante sobre la devaluación del peso cubano.

