
El Gobierno de Belice definirá antes de finalizar septiembre qué ocurrirá con los 92 profesionales cubanos de la salud que trabajan en el país, mientras analiza una posible modificación del convenio médico con Cuba tras las presiones de Estados Unidos para poner fin al programa.
El ministro de Salud y Bienestar beliceño, Kevin Bernard, confirmó que las autoridades estudian varias alternativas ante la dependencia del sistema sanitario local de estos trabajadores.
Bernard explicó a Greater Belize Media que la decisión debe quedar resuelta durante este mes y advirtió que una salida masiva de los especialistas cubanos afectaría la atención médica, debido a la falta de personal disponible en hospitales y comunidades.
“Si se marcharan, por supuesto que esto agravaría la situación de nuestro ya saturado sistema de salud. Tenemos una gran escasez de médicos, auxiliares médicos y enfermeros”, afirmó el funcionario.
La salida de los cubanos podría afectar zonas rurales de Belice
Los trabajadores cubanos distribuidos en Belice incluyen médicos generales, especialistas, enfermeros rurales, técnicos, radiólogos y un psiquiatra. Sus servicios abarcan desde el Karl Heusner Memorial Hospital, principal centro hospitalario del país, hasta localidades alejadas con dificultades para atraer profesionales nacionales.
Uno de los territorios con mayor dependencia es el distrito de Toledo, ubicado al sur de Belice. Allí, ocho de los 16 médicos disponibles son cubanos, una proporción que genera preocupación entre las autoridades ante una eventual suspensión del programa.
“Si se imaginan prescindir de ellos, se generaría una gran presión. Ya tenemos dificultades para conseguir médicos o personal local que vayan a trabajar al sur”, señaló Bernard.
El Gobierno beliceño analiza mantener a algunos profesionales mediante acuerdos individuales, permisos laborales o procesos de residencia permanente. Otra posibilidad sería aplicar una reducción progresiva del convenio actual con Cuba.
Estados Unidos cuestiona las misiones médicas cubanas
La revisión del acuerdo comenzó hace aproximadamente seis meses por decisión del Gabinete beliceño. El proceso avanzó mientras Washington aumentaba sus críticas contra las brigadas médicas enviadas por Cuba al extranjero.
Katharine Beamer, encargada de negocios de la Embajada estadounidense en Belice, afirmó que su país respalda “muy activamente” la eliminación del programa. Estados Unidos sostiene que estos convenios incluyen prácticas de explotación laboral, como la retención de parte de los salarios y restricciones sobre los profesionales.
En abril de 2026, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos recomendó a los países de la región desvincularse de estos acuerdos después de advertir posibles indicios de trabajo forzoso y trata de personas.
Bernard reconoció que el proceso requiere cautela y aseguró que Belice busca una solución negociada. “Debemos manejar esta situación con mucha cautela. Belice está listo y preparado para analizar las medidas que permitan alcanzar un consenso”, declaró.
El ministro también negó rumores surgidos en agosto sobre una posible retirada de los médicos cubanos, luego de que imágenes de cajas en un aeropuerto generaran especulaciones. Según explicó, se trataba de trabajadores que viajaban de vacaciones y enviaban pertenencias a sus familiares.
Aunque destacó la relación histórica entre Belice y Cuba, Bernard afirmó que el Gobierno deberá priorizar las necesidades actuales del país. “A veces hay que tomar decisiones difíciles. Puede que no sean populares desde el punto de vista político, pero debemos tomar decisiones ponderadas y realistas que beneficien al pueblo beliceño”, expresó.
La situación ocurre mientras otros países han modificado sus acuerdos sanitarios con La Habana. Cuba retiró su brigada médica de Jamaica en marzo, tras la cancelación de un convenio vigente desde 1976, mientras Honduras decidió no renovar su acuerdo en febrero.