
La crisis energética que atraviesa Cuba se agudiza en la medida que se acerca el verano. Según las autoridades de la Unión Eléctrica, la demanda se ha disparado en la medida que aumenta el calor y la cantidad de energía disponible en el sistema es limitada, debido a averías, mantenimientos y falta de combustibles en las termoeléctricas.
El pronóstico de apagones para el horario pico del miércoles 25 de junio llegará a 1.835 MW, mucho más de la mitad de la demanda proyectada. No obstante, se prioriza a La Habana para que no tenga interrupciones durante la tarde ni la noche. La decisión genera indignación entre los cubanos que viven fuera de la capital.
Según el ingeniero Lázaro Guerra Hernández, director general de electricidad del Ministerio de Energía y Minas, la combinación de problemas técnicos y la falta de combustible sigue como principal causa para que no se cubra la demanda en ningún momento del día.
Este miércoles, un nuevo problema se añadió al complejo panorama, pues la planta de Santa Cruz del Norte tuvo una falla y salió del sistema. Aunque se espera que se incorpore para la madrugada del jueves, los problemas no se detienen ahí. Además, la planta de Varadero sigue sin generar electricidad, lo que contribuye a una creciente escasez de energía.
A través de redes sociales, los cubanos expresan su frustración ante una situación que parece no mejorar. Desde hace años, las fallas en el sistema eléctrico son una constante, y los apagones afectan gravemente el día a día de los ciudadanos, con consecuencias no solo en la calidad de vida, sino también en la economía personal, ya que alimentos se echan a perder y las condiciones de trabajo se vuelven insostenibles.
La falta de electricidad también complica la vida de los estudiantes, quienes, en plena temporada de exámenes, enfrentan dificultades para estudiar debido a la ausencia de luz. En ciudades como Pinar del Río, los apagones nocturnos se han vuelto tan frecuentes que los ciudadanos los comparan con la amargura de tomar un medicamento con efectos secundarios.
Comentarios como “Vamos por los 2000 MW”, “Esto es una tortura diaria” y “Nos están acabando con la vida” son solo algunos de los muchos testimonios que se pueden leer. Los ciudadanos denuncian la falta de soluciones a largo plazo y la evidente desorganización en el sistema eléctrico. Un usuario de redes escribió: “Estamos al borde de un colapso total, y el gobierno solo promete sin cumplir”.
A pesar de los esfuerzos por mejorar la situación, como la instalación de nuevos parques fotovoltaicos y el trabajo de brigadas extranjeras que asisten en la reparación de las plantas termoeléctricas, los resultados son mínimos. Los cubanos se enfrentan a una realidad donde las promesas de mejora se diluyen y las soluciones parecen cada vez más lejanas.

