
La crisis energética no dará tregua a los cubanos durante el fin de semana, pues las autoridades de la Unión Eléctrica (UNE) pronostican una afectación por déficit de capacidad de generación de más de 1.500 MW. La cifra representa cerca de la mitad de la demanda.
Según el informe del 21 de febrero de 2025 del Sistema Eléctrico Nacional (SEN), las afectaciones se mantendrán las 24 horas del día, pues varias termoeléctricas están en avería o mantenimiento y no hay combustible suficiente para los grupos electrógenos y las pocas patanas turcas que aún están contratadas.
El pasado jueves la mayor afectación registrada fue de 1.615 MW en horas de la noche, siendo la situación más crítica en el centro y oriente del país. Las autoridades siempre intentan proteger a La Habana con apagones nocturnos.
Durante el horario pico del viernes, la demanda alcanzará los 3.250 MW, mientras que la generación solo llegará a 1.756 MW. Esto provocará un déficit de 1.494 MW, con afectaciones de hasta 1.564 MW. La falta de generación suficiente impactará con mayor severidad a las provincias orientales, que sufrirán interrupciones prolongadas en el servicio eléctrico.
Varios lectores de Periódico Cubano han confirmado a esta redacción que los “alumbrones” en la parte oriental del país son de entre tres y cuatro horas al día. Los cortes eléctricos prolongados afectan la vida cotidiana de los cubanos, limitando el acceso a servicios básicos como el agua, el transporte y las comunicaciones. En varias provincias, los apagones han superado las 20 horas diarias, generando molestias y preocupación entre la población.
Las proyecciones indican que las interrupciones continuarán en los próximos días. La falta de inversiones y la obsolescencia de las plantas generadoras agravan la situación, mientras que el suministro de combustible sigue siendo incierto.
Los ciudadanos expresan su malestar ante la incapacidad del gobierno para resolver la crisis energética. Las promesas de estabilizar el servicio eléctrico no se han cumplido, y los apagones siguen siendo parte del día a día en la isla. La falta de transparencia y planificación por parte de las autoridades genera desconfianza y frustración en la población.
El déficit de generación eléctrica en Cuba se debe a la combinación de varias fallas en la infraestructura energética. Entre los principales problemas reportados están:
- Averías en las termoeléctricas: Las unidades 1 y 2 de la CTE Felton están fuera de servicio.
- Mantenimiento en centrales clave: Se encuentran en mantenimiento las unidades 2 de la CTE Santa Cruz, 3 y 4 de la CTE Cienfuegos, y 5 de la CTE Renté.
- Limitaciones térmicas: Un total de 438 MW permanecen fuera de servicio.
- Falta de combustible: 77 centrales de generación distribuida están afectadas, reduciendo la capacidad de generación en 418 MW.
Ingeniero nuclear revela la verdad del estado del sistema eléctrico en Cuba
El ingeniero nuclear Pelayo Calante expone la grave crisis del sistema energético en Cuba, calificándolo de “fallido” debido a la falta de mantenimiento e inversión en termoeléctricas. Explica que muchas plantas operan sin los cuidados adecuados, lo que provoca frecuentes fallos y prolongadas reparaciones. Un ejemplo reciente es el accidente en la central de Felton, cuya turbina tardaría al menos un mes en recuperarse, reflejando la precariedad del sistema.
Calante señala que el deterioro comenzó cuando el régimen priorizó la compra de generadores eléctricos en lugar de reparar las termoeléctricas existentes. Estos generadores requieren combustible y mantenimiento constante, lo que agrava la crisis en lugar de solucionarla. Además, las termoeléctricas cubanas no dependen de tecnología estadounidense, desmintiendo el argumento del bloqueo como causa del colapso.
Respecto a la gasolina, el ingeniero explica que el gobierno cubano ha optado por dolarizar la gasolina especial debido a su dificultad para importarla. La producción nacional solo abastece una parte del mercado, lo que limita la disponibilidad.
Finalmente, Calante critica la falta de planificación estratégica del régimen, señalando que en Juraguá, donde se construía una planta nuclear, pudieron haber instalado una termoeléctrica con la infraestructura ya existente, pero no lo hicieron por ineptitud.

