
Autoridades de la Unión Eléctrica (UNE) pronostican para la noche del viernes 27 de septiembre una intensa jornada de apagones por 1.215 MW de déficit de energía, pese a que hay miles de clientes sin acceso a la red en las zonas afectadas por el huracán Helene en Pinar del Río y Artemisa.
Precisamente la UNE culpa a este fenómeno meteorológico, pues el barco de combustible importado no ha podido descargar en la costa norte del occidente cubano debido a las malas condiciones del mar que está provocando Helene.
De acuerdo con la justificación oficial, uno de los factores que ha intensificado la crisis energética es la falta de disponibilidad de combustible en las centrales clave de la región occidental de Cuba.
La patana turca de la bahía de La Habana y los motores de la central de Mariel no han podido reanudar operaciones por las malas condiciones del mar, lo que impide la entrada del barco de combustible importado. Esto afecta tanto la generación de energía como la estabilidad de las redes de distribución en estas áreas.
En ese sentido, la estimación es que la demanda sea 3.150 MW y solo haya disponible 2.005 MW de generación, con lo cual se produce el déficit y los apagones programados. Desde la madrugada y la mañana del 27 de septiembre, las afectaciones por el déficit de generación eléctrica en Cuba ya alcanzaban los 500 MW.
A lo largo del día anterior, las provincias más afectadas fueron Pinar del Río y Artemisa, con cortes que superaron los 300 MW. Según el reporte oficial, más de 14.000 clientes en Pinar del Río y cerca de 29.000 en Artemisa continuaban sin servicio eléctrico debido a los daños ocasionados por el huracán.
La UNE promete que las brigadas de mantenimiento se mantendrán trabajando ininterrumpidamente para reparar los daños en las centrales térmicas de Felton, Renté y Santa Cruz, que actualmente están fuera de servicio. Pero el trabajo demorará semanas y hasta meses en algunos casos.
Cubanos critican al gobierno en redes sociales
En las redes sociales de la UNE, los cubanos han reaccionado con cientos de comentarios que reflejan una combinación de frustración, incredulidad y agotamiento ante una crisis energética que parece no tener solución a la vista, mientras perciben a un gobierno insensible o incapaz de gestionar adecuadamente la problemática.
Magda González expresó escepticismo hacia la explicación oficial del déficit, sugiriendo que se manipula la información y cuestionando a quién se destina la electricidad que debería corresponder por derecho a todos los cubanos. Orlando Pérez Atencio critica el enfoque político del asunto, mencionando un incidente en el que trabajadores eléctricos casi pierden la vida intentando mantener el suministro en la capital, mientras otras zonas permanecen sin servicio.
Ingrid Caballero, exasperada por las constantes justificaciones de la UNE sobre la falta de combustible, recomendó que debieron haber previsto la situación antes del huracán. Por su parte, Reyniel Barroso y Carmen Viciedo señalan la incongruencia en los reportes sobre la demanda y el déficit energético, ya que varias provincias están sin servicio debido a averías.
Los comentarios reflejan una creciente desesperanza. Idania Ramírez Rodríguez y Yilian Dumenigo destacan cómo la situación afecta la vida cotidiana, describiendo una calidad de vida degradante y el estrés constante causado por la falta de electricidad. Manuel Estévez y Madelyn Villarreal detallan experiencias locales de apagones prolongados, lo que evidencia un problema extendido en varias regiones del país.

