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Propaganda comunista crea versión de por qué el director de la CIA viajó a Cuba

Esa lectura encaja con una estrategia que desde hace meses ha venido alimentando el régimen de La Habana: mostrar a Rubio como un obstáculo para un diálogo y solo negociar con Trump
Propaganda comunista crea versión de por qué el director de la CIA viajó a Cuba
El objetivo principal del director de la CIA en Cuba fue advertir al régimen sobre la postura de Trump. (Captura de pantalla © Casa Blanca – YouTube)

La propaganda comunista difundió una versión sobre el sorpresivo viaje del director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), John Ratcliffe, a La Habana, realizado el 14 de mayo.

El artículo difundido por redes sociales intenta presentar la visita como resultado de una supuesta ruptura entre Donald Trump y Marco Rubio por el manejo de los temas de Irán y Cuba.

Según esa narrativa, el presidente estadounidense habría perdido confianza en su secretario de Estado y habría enviado al jefe de la inteligencia estadounidense para negociar directamente con el régimen castrista, sin la intervención de Rubio.

El relato difundido por sectores afines a La Habana sostiene que “Washington arde” y que la relación entre Trump y Rubio “implosiona estrepitosamente”.

La versión afirma que el mandatario habría estallado tras descubrir una supuesta “red de engaños” atribuida a Rubio, relacionada primero con el conflicto en Irán y luego con la política hacia Cuba.

Sin embargo, el contenido no aporta pruebas verificables que respalden esa acusación ni documentos que confirmen una crisis interna entre ambos funcionarios.

La narrativa oficialista busca presentar a Rubio como el responsable de un supuesto fracaso en la estrategia de Washington hacia La Habana.

Según esa versión, el secretario de Estado habría vendido a Trump una solución rápida para el tema cubano, pero sus planes no habrían funcionado.

La propaganda sostiene que ese fracaso llevó al presidente a enviar directamente al jefe de la CIA a Cuba para constatar la situación en el terreno y negociar sin “filtros”.

Esa lectura encaja con una estrategia que desde hace meses ha venido alimentando el régimen de La Habana: mostrar a Rubio como un obstáculo para un diálogo y solo negociar con Trump.

Durante meses, el discurso oficial cubano ha tratado de colocar al político de origen cubano como el “malo” dentro de la administración estadounidense, mientras sugiere que Trump estaría dispuesto a negociar por otra vía. La intención aparente sería crear una imagen de división entre ambos.

Versión sin sustento

Esa tesis resulta débil frente a la relación pública que Trump ha mantenido con Rubio. El presidente ha elogiado varias veces su desempeño como secretario de Estado y lo ha presentado como una figura clave dentro de su equipo.

Además, Rubio también ocupa el puesto de asesor de seguridad nacional, lo que dificulta sostener, solo con afirmaciones propagandísticas, que haya sido desplazado por una supuesta pérdida total de confianza.

Razones de la visita del director de la CIA a La Habana

Según la prensa estadounidense, que cita a varios analistas y funcionarios dentro de la propia CIA, el viaje de John Ratcliffe tuvo un propósito distinto al descrito por la propaganda cubana.

La visita habría buscado entregar un mensaje directo de Trump a altos funcionarios del aparato de seguridad del régimen, incluidos Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro; Lázaro Álvarez Casas, ministro del Interior; y el jefe de los servicios de inteligencia cubanos.

El objetivo principal habría sido iniciar conversaciones sobre los pasos que Cuba debería asumir si pretende una relación más estable con Estados Unidos.

De acuerdo con esa versión, Washington estaría dispuesto a discutir asuntos económicos, cooperación de inteligencia y temas de seguridad, pero solo bajo una condición: que el régimen acepte “cambios fundamentales”.

Mismos cambios que Rubio ha dicho públicamente. La ley de EEUU establece que debe haber liberación total de presos políticos y elecciones libres para tener una relación económica fluida con EEUU. El secretario de Estado ha dicho además que con los actuales gobernantes de la isla es imposible que Cuba prospere.

Uno de los motivos centrales del viaje sería la preocupación estadounidense por el deterioro interno del país. Cuba atraviesa una crisis marcada por apagones prolongados, escasez de combustible, deterioro económico y creciente malestar social.

Para Washington, un colapso abrupto podría provocar disturbios internos y una salida masiva de cubanos hacia Florida, un escenario visto como un problema de seguridad nacional.

Ratcliffe también habría advertido que Cuba no puede seguir funcionando como refugio o plataforma para adversarios de Estados Unidos en el hemisferio occidental.

Ese punto toca una de las preocupaciones históricas de Washington: el papel del régimen cubano como aliado de actores contrarios a los intereses estadounidenses.

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