
La posible expansión de la presencia militar de Estados Unidos en Puerto Rico encendió nuevas señales de alarma en el Caribe, en momentos en que Washington ha elevado la presión sobre el régimen cubano tras la acusación federal contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
El secretario de Seguridad Pública de Puerto Rico, Arthur Garffer, afirmó que la isla podría registrar en las próximas semanas un incremento de la actividad militar estadounidense por aire, mar y tierra. Sus declaraciones colocan otra vez a Puerto Rico en el centro de los cálculos estratégicos regionales, especialmente ante la posibilidad de una operación relacionada con Cuba.
Aunque no existe hasta ahora una confirmación oficial de una intervención militar, el tono de las declaraciones sugiere que las autoridades puertorriqueñas se preparan para un escenario de alta tensión. Garffer vinculó el momento actual con los movimientos previos a operaciones recientes de EEUU en la región.
Puerto Rico, punto clave para operaciones de EEUU en el Caribe
Garffer subrayó el papel estratégico de Puerto Rico en cualquier movimiento militar de Washington hacia el Caribe. Según dijo, la isla estaría llamada a tener una participación activa si se desarrollara una operación relacionada con Cuba.
“Puerto Rico va a estar sumamente activo en todo momento, como estuvimos antes del build-up a Venezuela”, afirmó el funcionario.
El secretario también mencionó a República Dominicana como parte del esquema regional de apoyo logístico. De acuerdo con sus declaraciones, existen acuerdos para mantener aviones cisterna en territorio dominicano y otros países de la cuenca caribeña estarían involucrados en la planificación.
“Hemos mantenido contratos con la República Dominicana para tener tankers primeramente en la República Dominicana y hay siete otros países de la Cuenca del Caribe que también están envueltos”, señaló.
La acusación contra Raúl Castro eleva la presión sobre La Habana
El nuevo escenario se produce después de que el Departamento de Justicia de EEUU anunciara la acusación contra Raúl Castro y otros exmilitares cubanos por su presunto papel en el derribo de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate, ocurrido el 24 de febrero de 1996.
El caso provocó la muerte de cuatro personas: Armando Alejandre Jr., Carlos Costa, Mario de la Peña y Pablo Morales. La acusación incluye cargos graves vinculados con conspiración, destrucción de aeronaves y homicidio, según la información divulgada por autoridades estadounidenses.
Garffer interpretó la acusación como parte de un tablero político y judicial más amplio. “Yo entiendo que estamos viendo aquí posiblemente el final del régimen dictatorial comunista cubano en las próximas semanas”, dijo.
El funcionario también se refirió a la posibilidad de que La Habana no entregue voluntariamente a Raúl Castro. “El momento que Cuba entrega a Raúl Castro, pues ya admiten derrota. Así que no creo que sea una opción, así que una extracción es posible”, afirmó.
Cuba en medio de una crisis y una presión regional creciente
La tensión ocurre mientras Cuba atraviesa una profunda crisis económica, energética y social. Los apagones, la escasez y el deterioro de los servicios básicos han aumentado el desgaste interno, en un contexto marcado además por sanciones, aislamiento financiero y choques diplomáticos con Washington.
Garffer describió esa presión como parte de una dinámica que, según él, busca debilitar la relación entre el gobierno cubano y la población. “Esa presión poco a poco va haciendo dos cosas. Uno, el pueblo se cansa. Y número dos, crea una ruptura entre el pueblo y el gobierno existente”.
Por ahora, las declaraciones apuntan a un incremento de preparación militar y logística, no a una intervención confirmada. Sin embargo, el hecho de que Puerto Rico sea mencionado abiertamente como plataforma activa eleva la atención sobre los próximos movimientos de EEUU en el Caribe.
Para los cubanos dentro y fuera de la isla, el escenario abre nuevas incertidumbres: el posible impacto migratorio, la reacción del gobierno cubano y el alcance real de la estrategia estadounidense hacia La Habana.

