
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con la opositora venezolana María Corina Machado en un almuerzo privado en la Casa Blanca, el 13 de enero de 2026, para discutir la situación política y económica en Venezuela.
La reunión se produjo en el contexto de una serie de cambios en la estrategia estadounidense, que ha priorizado el diálogo directo con Delcy Rodríguez, actual presidenta de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro.
Trump en anteriores oportunidades ha destacado su disposición para trabajar juntos en la estabilización del país, refiriéndose a Rodríguez como “una persona fantástica”.
La líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, saludó a los venezolanos congregados afuera de la Casa Blanca, quienes corearon mensajes de apoyo y libertad para Venezuela tras su reunión con el presidente Donald Trump.
Entre los gritos de la multitud, la líder expresó: “Sepan que contamos con el presidente Trump para la libertad de Venezuela”.
Machado también se reunió con un grupo de senadores que han respaldado su lucha y la del pueblo venezolano para salir de esta crisis ocasionada por la dictadura chavista.
Trump, acompañado de figuras clave de su administración, como el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Guerra Pete Hegseth, ha reforzado su postura de negociaciones con la actual dirigencia de Venezuela.
Según se indicó, no habrá una conferencia de prensa conjunta tras el almuerzo, lo que indica la naturaleza reservada de la discusión.
La estrategia de Trump para la resolución de la crisis venezolana ha sido descrita como una “transición controlada”, con la promesa de Rodríguez de liberar a los presos políticos y entregar el control del petróleo venezolano a la administración estadounidense.
Su prioridad, según fuentes cercanas, es evitar un enfrentamiento directo con el presidente estadounidense y mantener su protagonismo dentro del movimiento opositor, aunque a través de un diálogo diplomático más cauteloso.
El almuerzo entre Trump y Machado se desarrolló en un contexto de incertidumbre geopolítica. La Casa Blanca parece satisfecha con los avances de Delcy Rodríguez en cuanto a la liberación de los presos políticos y el control de los recursos del país.
Sin embargo, el Pentágono sigue en alerta, dado el clima tenso en la región, con fuerzas militares estadounidenses cerca de Caracas, lo que añade complejidad a las negociaciones.
La estrategia de Trump, que en ocasiones se ha mostrado implacable en su voluntad geopolítica, sigue moldeando la dinámica internacional.
El futuro de Venezuela podría depender de la capacidad de Machado para adaptarse a este nuevo enfoque, mientras evita que su figura quede opacada por los movimientos de la administración estadounidense.