
El alumbre, un producto común en muchos hogares, pero desconocido por personas tanto en Cuba como en el extranjero, volvió al centro del debate público tras la polémica en Santiago de Cuba por presuntas intoxicaciones relacionadas con su compra en el mercado informal.
En Santiago de Cuba, este producto se ha extendido debido a la mala calidad del agua que llega, lo que obliga a miles de familias a buscar métodos caseros para mejorar su aspecto y olor.
El alumbre es el nombre popular del sulfato de aluminio, un compuesto químico que se emplea en plantas potabilizadoras para sedimentar impurezas, reducir la turbidez del agua y facilitar su filtración. Es un reactivo que provoca que las partículas suspendidas se unan entre sí para caer al fondo, lo que permite obtener un líquido más claro.
En los sistemas de tratamiento de agua, este proceso se realiza de forma controlada y bajo supervisión técnica. Sin embargo, en zonas donde el servicio llega con sedimentos visibles o con un color marrón, muchos ciudadanos recurren a pequeñas cantidades de alumbre industrial para intentar reproducir ese efecto en sus hogares.
La piedra o el polvo de alumbre no purifica químicamente el agua ni elimina virus o bacterias. Su función principal es aclarar el aspecto del líquido, por lo que no reemplaza la ebullición ni otros métodos de desinfección. Aun así, su uso doméstico se ha normalizado en algunas zonas del país, ante la falta de estabilidad en el tratamiento estatal del agua.
El producto puede ser seguro si proviene de fuentes confiables, pero las autoridades sanitarias insisten en que su manipulación debe ser cuidadosa. Cantidades excesivas pueden dejar residuos químicos y representar un riesgo, especialmente en niños o personas con enfermedades renales.
En el caso de Santiago de Cuba, donde el suministro de agua lleva semanas turbio, el alumbre se ha convertido en un recurso básico para miles de familias. Esa dependencia ha creado un mercado informal donde se vende alumbre sin control, muchas veces en envases reutilizados y sin identificación. Esta práctica aumenta el peligro de confundir el producto con sustancias industriales o químicas diferentes.
Las recientes advertencias oficiales, combinadas con versiones contradictorias entre entidades estatales, han despertado preocupación sobre la circulación de compuestos adulterados que se comercializan como si fueran alumbre.
El hecho generó alarma pública, especialmente en un momento crítico, por el deterioro de la infraestructura hidráulica y el aumento de enfermedades asociadas al agua.
El alumbre no es un desinfectante, no sustituye la cloración ni elimina microorganismos peligrosos. Su uso solo ayuda a mejorar el aspecto visual del agua, por lo que los especialistas recomiendan hervir el líquido, usar filtros certificados o emplear cloro doméstico en las dosis correctas para garantizar un consumo seguro.
Mientras continúe la crisis hidráulica y la mala calidad del agua en Santiago de Cuba y otras provincias, la necesidad de alternativas domésticas seguirá creciendo. Sin embargo, los expertos advierten que la población debe manejar con cautela cualquier sustancia adquirida fuera de los canales oficiales y evitar productos sin etiquetado o sin procedencia clara.