
La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) se pronunció este 17 de julio sobre la detención de dos trabajadores de la Empresa Eléctrica implicados en un presunto caso de corrupción relacionado con la distribución del servicio eléctrico en el municipio habanero de Boyeros.
En un comunicado oficial, la empresa estatal aseguró que ya tenía conocimiento de lo ocurrido y afirmó que las acciones atribuidas a los empleados “no se corresponden con la conducta, la ética y los valores” que, según la entidad, caracterizan a sus trabajadores.
La UNE señaló que las autoridades continúan investigando el caso y que se aplicarán las medidas previstas por la legislación vigente una vez concluya el proceso.
Asimismo, lamentó que este hecho “empañe la labor de la gran mayoría” de sus trabajadores y expresó su solidaridad con las personas que pudieron resultar afectadas.
El comunicado fue publicado la noche de este viernes, unas horas después de que trascendiera la detención de dos linieros en la localidad de Calabazar.
De acuerdo con la información difundida inicialmente en redes sociales, ambos habrían favorecido, presuntamente a cambio de dinero, a determinados circuitos y negocios privados para mantenerles el servicio eléctrico durante las 24 horas del día, mientras otros barrios permanecían sometidos a prolongados apagones.
También se informó que los trabajadores fueron interceptados cuando viajaban en un vehículo estatal y que presuntamente transportaban una importante cantidad de dinero en efectivo y varias cajas de bebidas alcohólicas, elementos que forman parte de la investigación.
Hasta el momento, las autoridades no han divulgado más detalles sobre el expediente ni han informado si existen otros posibles implicados.
El caso ha generado indignación entre los cubanos debido la crisis energética que se ha agravado durante los últimos años y que mantiene a millones de personas enfrentando cortes diarios del servicio eléctrico.
El déficit de generación supera con frecuencia los 2.000 MW durante los horarios de mayor demanda, mientras las averías en las centrales termoeléctricas y la falta de combustible continúan limitando la capacidad del Sistema Electroenergético Nacional (SEN).
En las últimas semanas, además, Cuba sufrió nuevas desconexiones totales del SEN que dejaron sin electricidad a todo el país y obligaron a las autoridades a restablecer el servicio de forma gradual mediante microsistemas e islas eléctricas.
La recuperación tomó cerca de dos días en cada ocasión antes de volver al esquema habitual de apagones programados, según la información divulgada por la propia UNE y recopilada por Periódico Cubano.
Mientras tanto, en numerosas provincias los habitantes continúan denunciando interrupciones de más de 20 horas diarias, una situación que también se ha extendido con mayor frecuencia a La Habana, donde durante años los cortes prolongados fueron menos comunes que en el resto del país.
Los apagones afectan la conservación de alimentos, el abastecimiento de agua, las comunicaciones, el funcionamiento de pequeños negocios y la actividad económica de miles de familias.
Diversos economistas y especialistas consultados por medios independientes atribuyen esta situación al deterioro acumulado de la infraestructura eléctrica, resultado de décadas de insuficiente inversión, problemas de mantenimiento y escasez de recursos para modernizar las plantas de generación.
En ese escenario, la escasez de electricidad ha incrementado el valor de contar con un suministro continuo y ha creado oportunidades para prácticas ilegales como las que ahora investiga la Fiscalía.
Aunque la UNE insistió en que el comportamiento de los dos linieros no representa a la mayoría de sus trabajadores, el caso volvió a poner en evidencia las tensiones que genera la prolongada crisis energética y el impacto que esta tiene en la vida diaria de los cubanos.